Wednesday, February 27, 2008

Rush of Blood to the Head

¿Cómo controlar las emociones que te bloquean? ¿Cómo evitar que tu cara vomite un sentimiento que abusa del exhibicionismo, y más cuando tu cara funge como traductor por default?

Cuando te truenan, o te avisan algo inesperado como una muerte, un nacimiento, un despido... ¿no han sentido el Rush of Blood to the Head? Es justo el feeling, una estampida neuronal hacia la tatema que usualmente te deja inmóvil, estático, pasmado, o en el mejor de los casos, muy pendejo.

En lo positivo y en lo negativo, el RoBttH destapa lo intuitivo del ser humano, los gestos que nos delatan, las palabras que nos encueran y los actos que nos condenan. Repito, para bien y para mal. Ya ven, a Chris Martin le dio hasta para comprar determinado inmueble, quemarlo y ver cómo la lumbre se lo devoraba.

Daniel Plainview tampoco tenía empacho en actuar con el RoBttH como manual de vida. En el momento en que tuvo que elegir entre el petróleo chorreando y atender a su hijo con sordera naciente, le valió madres. Cuando le estorbó el chamaco, también la valió madres. Y cuando su hermano le dijo la verdad... le recontra valió madres. Y al final, así le fue al pobre Daniel (claro, ganó un Oscar, ja).

Entonces, ¿lo pelamos o no? ¿qué coños hacer con el RoBttH? Ni puta idea. Lidiar con él es como jugar contra Alemania: puedes meterle goles, sentir que puedes vencerlo, incluso ganarle un amistoso... pero siempre terminarás perdiendo.

Tal vez, por el momento, lo mejor que podemos hacer es dormir.


Para Coldplay. Carajo, a ver si se les prende el pinche foco y vuelven a lo grande.

Monday, February 25, 2008

El arte de improvisar

El tiempo y las circunstancias me han obligado a transformarme de un buen planeador a un improvisador oportuno. Solía prevenir los eventos importantes con exactitud de relojero, y ahora sólo me queda reaccionar a tiempo, como Luis García en su mejor época del Atlético, con aquella volea y la media vuelta. ¡Pum!

Así, llegó la carrera de 10 kilómetros de MVS. Y aquí tengo que poner la referencia obligada de cuando corrí en el 2006 el 10K de Nike, misma que preparé como si fuera mi boda, con todo y el Miyagi de los Viveros que me asignó régimen alimenticio estricto con un mes de anticipación, sugirió ni una gota de alcohol en mis venas, y me llevó poc poquito con las vueltas en el recinto ecológico.

Pues ahora fue todo lo contrario. Me inscribí en un santiamén (jaja, qué chingona palabra) apenas el lunes previo al domingo y me prometí ponerle el cuidado debido a mi training. Ajáchucho. Desveladas, pedas, comida chatarra y un terrible valemadrismo secuestraron mi voluntad. Así que con el miedo de que me pudiera quedar tumbado a medio recorrido en plena Reforma, acudí a la cita con el suicidio.

Esta vez estuve acompañado de Rodriga Rododendra, en su caracterización de Paul McCartney joven curando la cruda en el Borrego Viudo, y de Joaozinho ‘ráfaga’ Meléndez, en su look de señora que va a correr un 10K en Reforma (es guasa, jaja, no te me sientas).

Al llegar al punto de salida, me sentía sospechosamente bien. Como cuando entras a un examen y sabes que no estudiaste nada, pero piensas que el Cielo te va a iluminar y mágicamente sacarás el 9 que te mereces. Estiré la garrocha cuan larga es, tiré las bromas pertinentes para que no me sofocaran en pleno trayecto, y comencé a correr.

La vez pasada tenía mi iPod en un clip monísimo, con sus audífonos adecuados y hasta playlist con curvas emocionales le programé. Carajo, ahora tuve que improvisar unos headphones de frijolito que me megacagan y con el iPod en el bolsillo, incomodísimo porque no llegaba el cable. El playlist lo hice on-the-go en el metro, de camino al Auditorio.

Pues empecé a jalar. Del Auditorio p’abajo, hacia el Ángel y hasta la Diana. Ahí, justo ahí me di cuenta que mi oreja izquierda es defectuosa. ¿Por qué coños el frijolito derecho nunca se caía el izquierdo nomás revoloteaba rumbo a mi cachete. Y como en el sonido ambiente estaba Civil War de Guns&Roses, pus me los quité. Nota mental: las notas mentales apestan y uno nunca les hace caso.

De retache y rumbo a Mariano Escobedo. En la primera estación de refresco, arrollé a una pinche señora impertinente que se paró en seco. El Gatorade salió volando. Me cortó el ritmo gacho y empecé a flaquear. Y el pesimista que vive en todos y cada uno de nosotros tomó el escenario en mi mente. Nooooo, ya valió maaaaaadres, pinche borraaaaacho, paquelehacesalcueeeeeeeento…

Decidí que ni madres, no podía quebrarme. Entrando a Homero intenté colocar bien el frijolito izquierdo para ayudar con la motivación musical, y medio funcionó. Es natural, casi lógico, que haya quien te rebase y a quien rebases, pero hay formas. Y a mi lado pasó un mamador que se parecía al gordito de los Hobbits, acá, corriendo como si sus pedos no olieran, muy nalga, a toda velocidad, y me dejó atrás, muy atrás. Me picó el orgullo, pero no pude apretar tanto, aunque sí mejoré el ritmo.

Llegó Galileo y vi de cerca la patrulla de Melo. Por alguna razón me deprimí 10 segundos. Vino la vuelta en uvas (sin semilla) para irte de retache por Homero. Ví a un guey uniformado con el de los Tigres. No con la playera de los Tigres, sino uniformado como puto Tigre. ¡¿Quién hace eso?! Corrijo, ¡¿quién hace eso en México?! Chingao, me encabroné. Apreté el paso. Pasé por el Villa María y unos encargados de limpia, se aventaron el ‘otra cubitaaaa’… hijosdeputa (muy cagados, jaja).

Vuelta en alguna calle rumbo a Ruben Darío. Me invadió el motivador que hiberna en mí y que de vez en cuando sale a hacer el ridículo. ¡Ya nadie grita huevoneeees! Y en vez del duuuuuuh que esperaba, vinieron gritos. Ámonooooos . Sprint machín, y de repente quién creen. El Hobbit mamador, ahogado en su panza, con un ritmo 450% menor al que tenía cuando me rebasó. Y nomás por chingar y para que se ardiera, me le acerqué para echarle el ‘venga venga venga’ de cerquititas (y ainosvemos).

Mi personal best (and only) en un 10K era 58:50. Lo mínimo era matarla. Kilómetro 8 y todo pintaba para bajar al menos 2 minutos. Pero chingá, vuelta en Rubén Darío y, ¿por qué no?, en el recorrido se les ocurrió poner la traicionerísima bajada y subida de Parque Lira. No mamen, eso se hace en el 6, en el 7, ¡pero no en el 9!

Pensé, bueno, en la de Nike pusieron música motivadora. Quité el frijol que traía de racha a Pink, Killers, Muse, y en el sonido ambiente… pinche Rihanna. Pffff. Cero punch. Eso fue el tramo de Exa. Y en el de La Mejor… De Rodillas te pido. Deprimente. Y con el dolor de caballo en su esplendor, la única esperanza era mi iPod.

Doy el next, y un bálsamo: Someday de los Strokes, esos que hicieron de una tarde cualquier de septiembre uno de los mejores conciertos de mi vida. Con todo y mi pinta de caballo lesionado, salí de la pendiente. Dos vueltas en uvas (éstas con semilla) rumbo a Reforma. Veo el reloj y 57:papas. Bueno, ya no fueron dos minutos, pero mínimo sí bajarle. Crucé la meta dando el to’o por el to’o, y como prometí, apliqué la del festejo del “Fantasma” Figueroa. Hubo 3 desmayos en la zona, no lo comprendo. Tiempo final 58:18. Bueee…

No sabía si estar satisfecho o no, pero luego de reanalizar el contexto, creo que fue un tiempazo. La nalga derecha, y la pantorrilla y pie izquierdos registraron los estragos de la odisea. Mis dos colegas, con desempeños contrastantes. Joaozinho voló, y Rododendra se “falseó” con una “coladera” y “tuvo” que volver a “calentar”. Ajam, que le crea Chava Reyes.

Mi moraleja: a l’otra no le hagas a la mamada y prepárate bien, por más que el feeling y la música siempre te saquen adelante. Pero si por alguna razón no te puedes preparar… el feeling y la música te sacarán adelante. Improvisar no es malo. Es lo mejor del mundo.


Ahí está el "Fantasma", al fondo cargadito a la derecha...


Para mi abuelo, maestro en el arte de improvisar.

Sunday, February 17, 2008

Uva sin semilla

Me acaba de invadir una duda gastronómica. Diranme ocioso, tal vez tarado, pero no encuentro la respuesta y me intriga.

¿De dónde sale la uva sin semilla... si no tiene semilla? ¿Es silvestre acaso? Porque supongo que si siembras una semilla de una uva con semilla, saldrán uvas con semilla ¿Cierto? ¿Entonces? Porque además, por el amor de Dió, ¿quién prefiere las uvas con semilla a las uvas sin semilla? ¿A poco no es legítima mi duda? ¿De dónde salen los miles de millones de uvas sin semilla que compramos en súpers y mercados?

Mmmmmhhhh...

Ahora, ¿qué otra fruta no tiene semilla? O mejor dicho, ¿qué otra fruta tiene las vertientes con/sin semilla?

Mmmmmhhhh... Carajo.

No. No caigo. Si porai alguien en el ciberespacio tiene una respuesta, algo cercano a una respuesta o al menos una teoría acá mafufa, LET ME KNOW. Disculpen las molestias que esto les ocasione. Gracias.


Para los ociosos, tal vez tarados. Y también para los productores de uvas con semilla. Pobrecillos, deben odiar a los productores de uvas sin semilla que les matan el mercado. ¿Se imaginan si eso pasara con todas las frutas? Algún día seré productor de manzanas sin semilla y seré multimillonario y además famoso, pues sería recordado como el hombre que abatió los residuos de manzana que abundan en los patios de escuelas... donde van las semillas. Enorme.

Thursday, February 14, 2008

Tlalpan y los globeros

¿Quién? ¿Quién más si no ellos? Nadie se ve más beneficiado en este día que esas dos ramificaciones de la vida económica-sentimental de la capital mexicana. ¡Por favor!, ¿todavía creen en los Santorreyes (como decía mi abuelo)? ¿Quién máaaaas? ¡No se tapen los ojos!

Carajo, ¿quién más pudo haber inventado el día delamorilamistá, si no Tlalpan y los globeros? Remítanlo a sus consciencias. ¿Cuándo más alguien compra globitos de gas (muy chingones muchos, pero carajo, cero margen de maniobra para las ventas)? Y Tlalpan, bueno... Tlalpan sí cuenta con un standard de consumo medio-alto entre la caldufa población chilanga, pero uf uf y recontra uf, cómo subirán las ventas este 14/02 con tanto filete en la calle...

Yo, por supuesto, Grinch declarado, enemigo de las prefabricaciones, detesto en todo lo alto el puto día de San Valentín (¿alguien podría explicarme porqué mocos le tocó a los Valentines chingarse con esa monserguita?). Y seguuuuuuuro va a salir acá el comment en el que se pulirá el bello arte del 'telodije'. Léase, (comience aquí la voz gangosa) 'ayyyy, seguro te caga el 14 de febrero porque no tienes novia ni nadie a quién regalarle chocolamierdas, comprarle un globito de gas en forma de tortuga ninja o echarte un round robin en el Hotel Garage de metro Villa de CortéeeeEEeEsss...'

Pues no, no tengo novia en este momento, pero no es por eso. De hecho, cuando llegué a tenerla en esta fecha, vino el consecuente reclamo por no entusiasmarme por esta venerable festividad. Pero de lo demás, 1) sí, sí tengo a quién regalarle chocolamierdas, 2) sí, sí tengo a quién comprarle globito de TMNT, y 3) no tengo necesidad de ir a Tlalpan porque está el pinche Purgatorio (que bastante carito me sale).

Me caga porque es súuuuper falso, todo el mundo actúa como nunca y... bueno, me caga y ya. Ahora, si ustedes fueron recontra felices en su 14/02, abro este humilde portal (de Belén) para que nos compartan sus choco experiencias y tal vez me animen para que le entre a la consumidera el próximo año (ajam).

Mientras tanto, les dejo aquí otros aniversarios más chingones qué conmemorar para el próximo 14 de febrero:

- 81 años del estreno de Tarzán y los monos.
- 48 años de la primera vez que usó el producto químico 103, el laurencio.
- 128 años de la aprobación en Madrid del primer reglamento de corridas para toros.

¡Yeah! Ténganlos en mente.


Para San Cirilo y San Metodio, dos Santos olvidados este día. Acá se les quere condenadotes.

Monday, February 11, 2008

Agenda

Vaya semanita la que me aventé (la pasada pasada, no la pasada). El adiós a mi abuelo y mi cumpleaños en Acapulco. Me recuerda esa frase de Molotov... 'y si te gustan emociones fuerteeeees'. De un extremo al otro, de la congoja al remojón de patas en la fuentecita un antro acapulqueño y hartas, hartas felicitaciones de cumpleaños.

Todavía no asimilo en qué consiste la gracia de tener 26 años. Por lo pronto, estamos en la reflexión sobre la crisis de los mid-20's. No la crisis de la edad, ésa supongo que será a los 27. A los 25 fue el 'estoy en el límite', a los 24 'todavía estoy chavo'. Inphi quiso aplicar el terror psicológico con el 'yo me casé a los 26' (subtexto: ya ponte las pilas y haz algo de tu pinche vida, jaja). Pues la verdad, nunca más lejos del matrimonio (y eso que ya tengo cuates que le coquetean a tan venerada institución religiosa). Pero pues yo creo que sí llegará. Porai de la edad de Cristo (agh, me moría por escribir esa frase. ¿A poco no? Cada vez alguien menciona o refiere o recuerda algún pasaje a sus 33, nunca falta el que dice... 'aaah, la edad de Cristo'. Como si Cristo no hubiera tenido 8, 2, 24 o 15 años). En fin. Lo que sí es que los 26 pintan bien. Dice WJP que fue su mejor año. Veremos.

Por lo pronto tengo la misión de comprar una... agenda (¡Buaaaaaaaajajajajaja!). Cada pinche año desde mis 16 me he propuesto tener una agenda y ahí consignar mis pendientessss y teléfonos y demás chunches mentales-cotidianos. Por supuesto, muchas veces la agenda quedaba en el olvido porai del 21 de enero. En otras, la idea de comprarla sólo quedaba en proyecto. Ahora el punto es que mi nueva chamba requiere realmente agendar como tal muchas cosas. Confío en que eso me ayude a llevar mi agenda y con ello ser mejor persona (obvio no tanto). Y sé que andamos en mid-february, pero pues quién sabe, pueque llegue a octubre.

Lo malo es que siempre pensé que tener agenda era de rucos. Y ahora me autoprotejo diciéndome que es el trabajo lo que me obliga a buscarla. Soguat. Mínimo buscaré una que me haga verme chavo. Aunque podría ser peor. Un ruco con una agenda quesque de chavos porque cree que es chavo. Chale. Quiero mis 18 de nuez.


Para Owen y su atento subsidio a La Candelaria en Acapulco.

Friday, February 01, 2008

Crepúsculo

Me choca este enunciado porque me hace sentir como político de quinta, pero no hay otra forma de decirlo: Muchas Gracias por el Apoyo.

Porque nunca había estado de este lado de la frontera sentimental ante la muerte, y se siente regacho. Y por lo tanto, jamás reparas en si te están llamando "en un momento incómodo" o "muy pronto" o mamadas de ese tipo que yo decía previamente ante la ignorancia del procedimiento de dar condolencias.

Una llamada, un mensajito, un mail, la simple presencia, o mejor aún, un buen abrazo o una buena plática nunca están de más, nunca son incómodos y siempre se agradecen. Insisto, Gracias.

Ahora viene mi cumpleaños, apenas en el crepúsculo de la tristeza, y no hay otra que pasarla bien. Son 26... no ma'... 26... duuuuuuaaaagh.


Para los que se hicieron presentes en cualquiera de las anteriores modalidades. Y en especial a Paco Barrios que es un pinche campeón de peso completo, rifadérrimo.

Monday, January 28, 2008

AFIF (1927-2008)

¿Sabes qué soñé ayer? ¿Qué abuelo? Soñé que me llevabas al Grano de Oro (un restaurante de carnitas) y que pedías por kilo, y que estaban todos mis nietos, y que comíamos muchos tacos de buche, maciza, cuerito… Oye abuelo, ¿cómo ves si la próxima semana vengo por ti y vamos a comer carnitas? ¿Mañana? No abuelo, el miércoles. Ok, ta bueno.

Esa fue la última conversación coherente que tuve con mi abuelo, Afif Said Díaz de la Vega. Llegó el miércoles siguiente, y para entonces traía tres días de huelga de hambre. Cero alimento, cero. Por lo mismo, no podía ni pudo moverse. Pesaba, a lo mucho, 40 kilos. Consecuencia fatal de años y años de olvidarse del amor, principalmente, del que uno se debe a sí mismo. A sus 80 años, los u.n.i.c.o. que quería era irse, porque no soportaba ver el espejo y sólo encontrar los vestigios del galán que algún día fue. 

Mi abuelo era un hombre increíblemente fuerte. Los últimos años de su vida los dedicó a destruirse y aguantó horas extra. Dejó de comer, no dejó de fumar, bebió, y aún así ahí seguía, postrado en su cama viendo las horas pasar, inundado en su cuarto con olor a viejo, renuente a que mi abuela abriera la ventana para que le esencia se despejara. Las fotos de sus años mozos muestran a un tipo con piernas de popote y torso de marinero. Un rrrrropero, como él decía.

Afif hizo mucho bien y mucho mal. Su legado es digno de aprendizaje, pero también de reflexión y estudio psicológico. Sin mayor enfermedad que la vanidad, se empeñó en dejarse ir, en mutilarse hasta la saciedad, y en el camino, arrastrar a quien se dejara manipular por la estúpida maquinaria del sufrimiento, su arma más poderosa para bien y para mal.

Me rehuso a hablar de mi abuelo como si hubiera sido un tipo intachable, como casi siempre sucede con los muertos. Prefiero escribir de él en su justa dimensión, tan caprichoso como generoso. Gracias a él, Virgencita mi muchacha tuvo un sustento, y su hija, y sus nietas, y su sobrino. Gracias a él, mi hermano y yo tuvimos techo y alimento en nuestra adolescencia, además de un ejemplo de encanto, perserverancia y valores. El precio fue alto, pues Afif era un tipo agresivo, terco y malencarado, con ksssmac en la boca (su gran herencia). Así lo sabíamos y así lo queríamos.

Ya lo agarramos en su recta final. A mí todavía me tocó el epílogo de su plenitud. Me llevaba al sótano de Plaza Universidad a correr cochecitos de control remoto, me compraba ropa, y de salida, hamburguesa de McDonalds. Lo más emocionante era el camino, pues se abalanzaba contra los autos mientras me narraba como si fuera una carrera de F1. Y aquí viene el Ferrari rojo placas 152 CTM (era un Corsar), rebasando a una señora con nariz de muégano, que se le ve el sporopofornico (risas en cascada)… Y el piloto del Ferrari es… ¡Miguel Angel!

A pesar de que yo lo gocé más, mi hermano era su adoración. Hecho a su imagen y semejanza. Tan catrín y mamón y castigador y vacilador como él. Eran igualitos. Física y emocionalmente. Mi abuelo odiaba que le tocaran el pelo (gran parte de su vida usó peluquín). Se tardaba horas arreglándose, pero valían la pena. Impecable siempre de los siempres. Traje hasta para ir a la farmacia de la esquina. Cada vez que sacaba el dinero, tenía un fajo gordísimo. Y cuando no tenía, cambiaba un billete con tal de tener varios y que se viera más choncho el montecito. Blofista a muerte, bromista de corazón. Fue mi primer influencia para las guasas telefónicas. Un tipo dedicado en cuerpo y alma a la ganancia económica y al gasto inmediato del mismo. La verdad es que nunca tuvo mucho dinero… pero quien lo conoció juraría que era millonario. Un Hugh Heffner cualquiera, pero sin conejitas.

Un día rumbo al Libanés, un tipo se nos cerró y nos amenazó con pistola. Yo, como de 7 años, estaba cagado. ¡Eres un cobarde, un cobarde!, le gritaba mi abuelo. Después volteó y me dijo, mientras yo esté contigo, nunca te pasará nada. Y no me pasó, aunque al final yo lo cuidaba más que él a mí, claro. 

La última vez que lo ví (vivo), le puse la mano en la frente (ya sin pelo, porque de lo contrario me hubiera matado), le sonreí, y le dije Adiós Abuelo. Pasaron tres días y después murió. Le dije todo, lo bueno y lo malo, las gracias y las mentadas. No me arrepiento de nada de lo que le dije. Me hubiera gustado que no se fuera tan jodido, tan abatido por su desidia, tan cansado de su vejez. Eso no quiere decir que no lo extrañe, apenas a unas horas de su partida. Se me antojan unos huevos con semec como los que preparaba, quiero aprender más árabe del que me enseñó, escuchar una vez más el chiste del jotito que le aventó un perfumito, de su sueño en el que lo remitían a la delegación (era otro chiste). 

Y por supuesto, hacerle realidad ese en el que lo llevaba a comer carnitas.

Sin duda Abuelo, te vamos a extrañar.