Sunday, October 08, 2006

Simplemente surreal

México es el país de muchas cosas: el país de no pasa nada, el país de todo se puede, el país de te chingo antes de que me chingues, el país del 'sí se puede' (a veces), el país de hago lo que quiero... en fin. André Bretón, el mismísimo creador del surrealismo, dijo que México era el país surrealista por excelencia cuando fue a una carpintería para pedir una silla. Se las dibujó en perspectiva, y cuando fue por ella, se la entregaron con dos patas más cortas que las otras porque así se las dibujó. ¿No les digo? La pendejez es hereditaria. Nacos mentales.

Hoy me quiero inconformar por lo que me parece una incongruencia absoluta. El oficio del "viene viene", creación mexicana por excelencia, es uno de los trabajos más absurdos que existen. No sólo casi nunca sirven de nada, sino que a veces son más perjudiciales que benéficos. O sea, en qué cabeza cabe que un señor normalmente viejito, con cero recursos físicos y con mucha hambre, podría hacerle frente a la delincuencia organizada del DF, ramo en el que somos líderes indiscutibles del mundo (De hecho está tipificado como delito, sí como no).

Bueno, pero si ya de por sí es ilógico tal oficio, ¿nunca se han puesto a pensar que es todavía más estúpido un "viene viene" EN UN ESTACIONAMIENTO?. Ta'madre, generalmente pagas una millonada por un servicio que requiere cero mantenimiento, que normalmente esta sobrevaluado, y encima se te acerca un "poli" (noten por favor las comillas) para extender la manita para la propa. ¿Saben qúe? ¡Están pendejos!

La situación vino a mi mente porque al inefable "Muralito" le bajaron su estéreo y sus discos justo en el estacionamiento del Chedraui en el que vive el Pingüi (oh glorioso Pingüi) la mayor parte del día. En dicho recinto, hay varios "polis" que circulan anotando nosequé, y aún así, a "Muralito" le abrieron su coche con la mayor tranquilidad para no dejar huella, sacaron su radio, sus discos, y adiós Nicanor.

Para chingarla de acabar, acuérdense que éste es el U.N.I.C.O. país en el que la víctima de un robo no es víctima, sino un pendejo por haberlo permitido. Ya imagino la escena: "Nooooo joven, ¿seguro que tenía radio su coche? ¿seguro que fue aquí?... Nooooo pendejo, como tengo tanto tiempo en esta ciudad, tanto ocio, me metí al estacionamiento para fingir que me chingaron mi radio. No manches, no hay que ser.

Ésta es sólo un botón de la auténtica galería surreal de nuestra H. República. Pero de qué nos quejamos, todos hemos puesto nuestro granito de arena para construir un país como México, un país U.N.I.C.O. en su especie. No me extrañaría que pronto haya un seguro para delincuentes maltratados. De esos que son buenísima onda, súper decentes porque no le hicieron nada a su víctima. No cabe duda que ya estamos locos de remate.


Para René Magritte, mi pintor favorito, discípulo de Bretón. A mí no me engañan, ese guey no era francés. Chilango a huevo.

3 comments:

W.J. Porter said...

Y qué me dices de los famosos "selocuidos" que más que cuidar tu coche, lo secuestran. "No me lo cuides". ¡Huevos! No hay rines. "Le dije que se lo cuidaba"...
El seguro para delincuentes se llama Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Y hablando de oficios mexicanos, ¿qué decir de los "limpia" vidrios que a 10mts de distancia te glacean el parabrisas sin tu consentimiento? Pinche tercer mundo...

e. said...

pero, ¿tampoco era francés, no? era holandés o belga o algo así, no?
bueno, besos, e.

R. MC D. said...

si