Sunday, August 21, 2011

Marlene

La historia está compuesta de historietas.

Las historietas, querid@s lector@s, pueden originarse de una vivencia contada de manera casi periodística, con pelos y señales, o bien, podría emanar del ronco pecho de un relator que le pone crema a los tacos con el u.n.i.c.o. fin de que sea recordada con una sonrisa por los siglos de los siglos, y sin que necesariamente corresponda fielmente a la realidad. Muy al estilo Big Fish, vaya.

Bueno, pues a mi abuela Marlene le encantaba contar una historieta en la que aparecíamos ella y yo en la cocina de la vieja casa de Eugenia1259 en el lejano 1982. El relato era muy corto pero a Marlene le fascinaba recordarlo: cuando yo tenía unos cuantos meses de edad, me daba de comer y para que el troglodita abriera el oceano, Marlene se encargaba de gritar Platiniiii!!! y aquel alarido era la fórmula infalible para que el hígado machacado o algún otro "manjar" del estilo se fuera sin escalas a mi esófago.

Yo siempre califiqué dicho pasaje como un mito, pues Marlene tenía la memoria más endeble de la historia. ¿Qué se iba a acordar mi abuela de los jugadores de la época?

Sin embargo, haciendo cuentas, caí en que el Mundial de España 82 transcurrió mientras yo tenía unos 4 y 5 meses de edad, y en dicho torneo Platini surgió como la estrella indiscutible de la Selección Francesa anotando un par de goles. Es decir, la escena en la cocina de Eugenia tiene todos los elementos para haber ocurrido.

Mi abuela murió el pasado 1 de agosto de 2011. Ese día por la mañana hablé por última vez con ella, y le comenté que saldría por primera vez, desde el inicio, en un programa llamado Pasión, a las 3 de la tarde en el 501 de Cablevisión. Se apuró a comer, se acomodó en el sillón, sintonizó el programa y decidió que ya era suficiente.

Por supuesto, cuando tu abuela es tu mejor amiga, tu confidente, tu consejera de cabecera, tu apoyo condicional y tu fan número uno... nunca es suficiente.

Mi abuela pasó por este blog muchas, muchas veces. Me burlé de cómo hablaba (aquí), la puse a cantar (aquí) y hasta la disfracé de vikinga (aquí). Aguantaba vara duríiisimo. Le hacía bolita, nos dábamos cachetadas, nos contábamos intimidades. Era una auténtica amiga, una persona con la que podía contar en cualquier momento, una figura maternal que me cuidó desde que nací hasta que nos dejó para irse con mi abuelo.

Y más allá de lo sentimental, también fue una rifada. Ella me pagó mi primer semestre de universidad, solita y su alma. Por supuesto, nos abrió las puertas de su casa cuando no había mucho padónde ir y ahí nos enseñó cómo se da sin esperar nada a cambio. Y cuando nos pusimos pubertos e imprudentes nos siguió dando, y cuando ya éramos quesque maduros y adultos nos siguió dando más y más, sin escatimar en nada, y además cuidándonos las espaldas para que no nos pasara nada.

Marlene era sorda, de las que no oía pero componía. Eso sí, escuchaba de maravilla. Era la persona indicada cuando se presentaba la confusión porque pensaba con mucha claridad. Buena pa´echar el chisme, pero objetiva a la hora de emitir un juicio. Distante en el trato en general, pero cariñosa ante el apapacho necesario. Sus verdades eran como su rostro: sin maquillaje y sin arrugas, aunque dolieran. Y en todo esto, consistente en su manera de pensar y sentir hacia los demás. Fiel a los suyos en las buenas y en las malas.

Es curioso cómo muchas personas de las que fueron a su funeral me comentaron sobre la existencia de una última plática con ella, un último consejo o un último gesto de cariño de su parte. Es imposible determinar cuándo te vas a ir, pero supongo que ella lo presentía. Llovieron visitas de gente que la estimó por quien fue o por lo que dejó en su familia.

Me cuesta trabajo hablar en pasado de alguien que seguirá tan presente en mi vida como Marlene, a la que quise tanto y sin interrupciones. De Marlene, supongo, permanecerán las historietas, la de Platini y tantas más que ahorita me duele contar porque la extraño y la extraño. Y este post que le dedico con todo mi cariño y todo mi corazón.

Thursday, July 07, 2011

La mejor foto que he tomado en toda la vida

Era mi primer día en Bali después de 14 horas de vuelo de San Francisco a Hong Kong, y 6 más de ahí a la isla más maravillosa del mundo. Salí con la cámara a pescar imágenes a lo bruto, las que se me cruzaran enfrente y llamaran mi atención.

Apenas había caminado unos pasos y a mi derecha encontré una puerta abierta después de un par de escalones hacia arriba. Era una escuela. Pública, supongo. ¿May I take pictures? ¡Yes! Vaya, los balineses te dicen que sí a todo, con sonrisa de por medio.

No estaba tan tupida como cuando regresé, pero ya traía una barba pronunciada. Eso en Bali me hacía atractivo. La misma barba en Bangkok me hacía repugnante. Pero en una escuela balinesa, la barba, la altura y la cámara fueron un imán.

Los niños jugaban futbol, bastante bien, por cierto. Pero bastó que dijera una vez: 'Picture!'... y todos corrieron hacia mí, pero en vez de posar, me abrazaron. Sorprendido, me reí, y les dije con mayor insistencia, 'Picture, picture'. Se hicieron dos pasos hacia atrás. Y yo uno al lado contrario para tener mayor perspectiva, lo cual fue inservible porque aquellos percibieron distancia y se acercaban más a mí. Entendido el código, no la pensé dos veces y... CLICK:

Aparecen 10 niños balineses en la foto. Los numero del 1 al 10, izquierda a derecha, para describir el increíble arcoiris de personalidades que hay en la foto.

1. El coqueto. Alias el metrosexual. Le auguro un futuro profesional prometedor en el mundo de la moda. Su pulcritud es escabrosa.

2. El serio. Próximamente, ingeniero civil. El serio del grupo. No se ríe ni en defensa propia.

3. El gandalla. Se amachinó el lugar de enfrente, a la malagueña. Aguantó vara y empujones con tal de salir en la foto. Podría figurar vendiendo cervezas en la playa o rentando tablas de surf en Kuta Beach.

4. El chichifo. Funge como patiño del líder del grupo. Sale en la foto sólo por añadidura. Godínez por naturaleza.

5. El líder. Torta en una mano y la pelota en la otra indican claramente que aquí sus chicharrones truenan. Largo matrimonio le espera, a costa de varios madrazos por creerse tan chipocles. Futuro monetario estable.

6. El copetes. El típico guey que ni sale en la foto. Lo único que hay que decir de él es que trae un peculiar copete. De ahí el apodo.

7. El geniecillo. No necesita estar hasta adelante para figurar. Es el genio, normalmente manipulado por el líder. Les resolverá los exámenes, o tal vez la vida, a todos.

8. El lelón. Se ríe de todo, sin restricción. Todo se le resbala y es un amigo de primera línea. Está listo para ser Gerente de Sanborns, de preferencia el del Riviera.

9. El rebelde. No necesita posiciones de privilegio para dejar en claro su postura. Toma, cómete tu dedo y ya, lárgate.

10. El colado. ¡El colado!

Bellos recuerdos Bali, pero ahora sí, dejemos la sarcástica... vamos a la mejor foto que tomado:

Oleo sobre papel: "La gata aburrida vs. los legítimos peces en el río".

Esta foto de una pintura en Hanoi, Vietnam revela la verdad sobre el tan cantado villancico: La Virgen que lavaba pañales no era Virgen, era gata. En esta imagen, el autor plasmó el momento que después de lavar pañales se le picaron las maAaAanos. Manos de mi corazoOoÓn.

Jajajajaa, los peces en el río jaja...

Ejem... ok. Besos.

Tuesday, June 28, 2011

Estacionamientos

Aprendí a manejar en un estacionamiento: el de la Comercial Mexicana de Pilares. Digamos que ahí está mi placenta vial.

En 1997, a bordo del bochito rojo 556DFJ, llegaba por las tardes a ese enorme predio de asfalto con mi mamá como piloto, para luego intercambiar posiciones y ponerme al volante, listo para cagarla con el embrague una y otra vez, hasta que la transición de punto muerto a primera saliera tersa, sin jaloneos.

Me tardé varias sesiones en agarrarle la onda a eso de neutral-primera-segunda-primera-segunda-tercera-segunda-primera-neutral. Frena. Pues como a todos, ¿no? Y como en todo en la vida. Digamos…

Uno no viene sabiendo de paquete cuándo acelerar y frenar, cuándo ceder el paso o cuándo clavársele al de a lado. Cuándo será mejor ir por el de alta, o campechaneando en el de en medio, o cuándo hacerse a la derecha porque ya viene la salida y hay que estar buzos. O cuándo ya valiste gorro porque se te pasó y hay que agarrar el retorno y quién sabe hasta cuándo llegue.

Pero regresando a los estacionamientos… qué reverenda mamada que ya TODOS te cobren. Por favor, alguien dígame UN estacionamiento que no cobre, y no vale la simbólica de 2 pesos. Los estacionamientos sin cobrar están más escasos que los billetes de mil varos. Lo peor: cobran y son malos, difíciles de usar, inexactos y para los miembros del Club de Goofy como doña @locadelamaceta y su servidor es absolutamente imprescindible hacer varias maniobras, so pena de ser silbado y escupido en el parabrisas.

El colmo: ya hay viene-viene’s DENTRO de los estacionamientos, como en Plaza Miramontes. No sé si se deba a que está ubicado en Coapa-apa-apa donde la gente es guapa-apa, pero no me xalen con que ahora los viene-viene’s te echan ‘aguas’ cuando pagas para no depender de ellos. Si a los legítimos viene-viene’s no les doy… imagínense qué chingados les voy a estar dando a los espurios. Y luego se encabronan. Y luego te quedas con miedo de que ‘sin querer’ les vayan a pasar una llave dibujando el horizonte a lo largo de tu nave. Y entonces mejor lo dejas afuera, pa’que esté más seguro. La connnncha de los círculos viciosos de este hermoso país.

Supimos que todo había valido madres desde que cobró el Esta (si es ‘Cómer’ es ‘Esta’) de la Cómer. ¡Era casi casi espacio público, patrimonio de la Del Valle! Cuántas cascaritas, cuántos tochitos, cuántos imberbes como yo no fuimos a aprender a manejar, a aprender de la vida en esos espacios.

Estoy leyendo un novela futurista de Rosa Montero llamada ‘Lágrimas en la lluvia’ y la dama no puede ser más atinada. No se los cuento (porque DEBEN leerlo) pero describe un futuro que no es Milenario, sino invasivo y privativo, con drogas para todo y agua y aire restringido. Nada que no vayamos a ver muy, muy pronto.

Así las cosas, pinta bien la cosa con todo un poquito más restringido: partidos de futbol, sitios, estacionamientos y, lo peor, corazones.

No sean así, hagámonos un favor: desrestrinjámonos el cerebro y aprendamos otra vez a manejar.

He dicho.

Tuesday, June 07, 2011

En sentido contrario

Luis rema diario contra la corriente.

Luis atenta contra lo que dicta una tradición no escrita, que indica que todos los corredores tienen que circular en el sentido de las manecillas del reloj. En otras palabras, Luis atenta contra el maldito sentido común, pero le vale madres.

Cada mañana, Luis flota entre la multitud, a veces languidona, a veces robusta, y se desplaza en sentido contrario a todos los demás. En Los Viveros de Coyoacán, Luis establece un carril imaginario, pegado a la derecha. A un costado tiene los pinos y abetos que le estorban cuando ya no hay campito para correr. Al otro, el río de corredores que, a diferencia de él, sí van como Dios manda.

Mientras corre a su ritmo, empapando su playera verde, la misma de siempre, Luis va buscando toparse con una mirada que lo intrigue. Quiere cachar a una chica que se pregunte por qué demonios está corriendo en sentido opuesto a todos los demás. Muestra su mejor sonrisa posible tras varios kilómetros recorridos e incluso baja la velocidad cuando encuentra un rostro que lo hechiza.

Pero nunca tiene éxito. Nadie lo pela, nadie lo observa, nadie le responde con la mirada. Nadie lo toca. La mayoría son chicas saliendo de los 20's y entrando a los 30's, derritiendo los excesos con el jogging y construyendo los tejidos que las dejen ser más sólidas en su figura. Ninguna lo fuma. Y Luis sólo quiere una sonrisa de respuesta que le dé entrada a una plática amigable, de corredores, de tratar de predecir juntos el clima del día y de compartir dolencias y calambres. Nada que no quiera cualquier mortal.

Quién sabe. Tal vez de esa plática podría surgir una empatía atroz que los lleve a tomar el jugo juntos, y por qué no, a desayunar. Luis anhela que esa química encienda y que su encuentro reditúe en una salida al cine, después a cenar, y con suerte... al baile. Pero primero la sonrisa. Y ésa no llega.

Cada mañana Luis llega puntual, a las 8, a comenzar su rutina. Calienta, por si acaso tiene caso, pisando hojas secas y contemplando cómo las ardillas se suben los árboles. Luis arranca a toda velocidad, exhalando furioso, en un intento por impresionar a los mujeres. Frunce el ceño para imprimirle más esfuerzo, y tiene cuidado en no limpiarse la nariz con la mano. Esquiva curvas peligrosas, escurriéndose entre los corredores y espoteando a alguna dama que le dilate la pupila.

Pero nunca sucede, ni sucederá. Es imposible, técnicamente. Su tristeza lo devora, sabiendo de antemano que está destinado a la soledad eterna, y a que nadie lo acompañe en su esfuerzo. A que nadie le encuentre la mirada, ni le sonría, ni le acompañe a tomar un jugo. A que nadie le acepte su invitación a desayunar, ni a cenar, ni mucho menos al baile.

En realidad no hay pierde.

Así era cuando estaba vivo.

#fixion

Sunday, May 29, 2011

Esto de seguir a los buenos

Twitter ha logrado algo espeluznante.

Ya ni siquiera necesitas ser un completo baboso para recibir reconocimiento social: ahora, basta con ser medio baboso intentando ser alguien más, un suplantador de Lady Gaga, Laura Bozzo o Anahí, y te puedes conseguir una numerosa manada que te siga hasta el último aliento.

Por eso, cuando me dice mi compadre que Chespirito tiene Twitter lo descertifico de inmediato con el iso 9000 bromas pesaditas y dejo el tip para la mañana siguiente, cuando descubro que Roberto Gómez Bolaños abrió su cuenta en la galaxia y que en menos de un día se armó con 50 mil seguidores a sus 82 años.

Algo tiene Twitter que me hace quererlo a pesar de ser el presunto culpable de la desnutrición de muchos de los blogs que más me gustan. Es que me da la sensación de escuchar, aunque sea a veces sin derecho a réplica, a personas brillantes en su auténtico jugo.

Y qué delicia que ahora podré también escuchar a Chespirito. Su fenómeno es U.N.I.C.O. en la historia de México. Criticado por crear una comedia banal, de retrasados mentales, dicen, nada para extrañarse en un país en el que tener éxito es pecado capital.

Roberto Gómez Bolaños es un tipo con una habilidad invaluable para confexionar personajes de nuestra sociedad. El tipo interpretó los estereotipos mexicanos y los puso a la disposición de cualquier compatriota, por estúpido que éste sea, para que nos riéramos sin complicaciones ni complejos. Ése es su gran mérito.

Así, tenemos que inventó a un héroe al que la gente venera en un sinfín de episodios cotidianos a pesar de ser un cobarde para enfrentar a la delincuencia, un demagogo que se equivoca en sus frases, y que para colmo está disfrazado de rojo con el Ché en la playera. Perdón, con la Ché en la playera. Es la crítica a cualquier político de izquierda de nuestros días.

El juez de los Caquitos es el típico burócrata que se lava los manos entambando a todos. El nombre de su policía es una joya: Refugio Pasguato. Kiko es el primer mirrrey de la historia. La Bruja es la primer doña de Polanco emperifollada, a pesar de vivir en una vecindad. Ñoño es el presagio de los problemas de obesidad infantil en el país. ¿A poco no eso de ‘Síganme los buenos’ es el primer follow friday? Y los Chiflados son los primeros ciudadanos de una urbe virtual en la que todos decimos sandeces sin sentido.

Pero el mejor de sus personajes no salió en su programa semanal. Es un aguador del América, creado para una película en 1978, que no podía ser más bruto porque hubiera sido ilegal. Ilusionado porque su esposa está embarazado, El Chanfle imagina que su chavo será estrella de futbol, y que entra de cambio para anotar goles impensables (aún no nacía Messi). Al final, El Chanfle no tiene un hijo, sino una hija que ve nacer en el vestidor del Estadio Azteca, en medio del clásico entre América y Atlético Español.

A mediados de los 80, yo vivía en Matías Romero y Gabriel Mancera, justo en frente de un videoclub con una oferta fílmica más limitada que la tolerancia de Mourinho. Cada sábado, cruzaba la calle para rentar dos películas de cajón: una distinta por semana y, de rigor, la secuela El Chanfle II, la comedia de errores más idiota de la historia, plagada de juegos de palabras que me hacían (hacen) reír como imbécil.

Tanto la vi que me aprendí los parlamentos de memoria (a las pruebas me remito). Mis primos me comenzaron a decir “Chanfle” a manera de burla por esa obsesión, y yo lo adopté como apodo. Dato curioso: El Chanfle II se estrenó en 1982, año de mi nacimiento.

Jamás he cruzado palabra con Chespirito, y cada vez que se dispara el rumor de su muerte me lamento de no haberlo entrevistado, o mínimo charlado con él sobre mi admiración. Antes de que acabe este año buscaré el encuentro y lo plasmaré por acá. Le explicaré mi admiración, y le agradeceré haber hecho mi niñez más llevadera en los tiempos más difíciles. Le preguntaré sus secretos, y me tomaré una foto con él haciendo el gag del Chanfle.

ºManos atrás y adelante, suben el pantalónº ºManos a los lados, suben el pantalónº

Mientras, ya lo sigo en Twitter, que será ideal para un tipo que creó al menos 10 frases que habitan en el inconsciente colectivo del mexicano, todas en menos de 140 caracteres. Chespirito es ideal para Twitter. Seguro habrá quien lo imite, y no dudo que pronto lo involucren en uno de esos escandalitos lamentables por una frase malinterpretada o sacada de contexto. El remedio está en una de sus referencias más gloriosas:

No hagas caso Beto, lo mismo decían de mi tío Berenjeno.

Tuesday, April 26, 2011

¿Quieres con ruido o silencio?

Hace varios ayeres, el legendario programa En Familia Con Chabelo contaba con un curioso concurso que fungía como su atracción principal. Era una mecánica de lo más idiota, pero que por alguna razón garantizaba las risas de los participantes, del público en el estudio, de los televidentes en casita y de los cuates de provincia.

“La Escalera Loca” no era más que dos mecates atados a dos paredes con varias tablitas perpendiculares, que conformaban una escalera horizontal totalmente inestable, y a través de la cual los concursantes tenían que llegar de un extremo a otro para apretar un botón y así ganar un premio, que normalmente era un coche deslizador “Avalancha”, muy inútil pero anhelado por todos los hoy treintañeros (o casi).

Como dificultad extra, Chabelo se acercaba al papá en cuestión para preguntarle: “¿quieres subir con ruido o silencio?”. Si decía “silencio”, el papá subía con relativa calma, pero Chabelo lo siscaba gaaaacho en varias ocasiones con el afán de que cayera. Si respondía “ruido”, la orquesta del programa hacía un ruidero monumental que te desconcentraba sí o sí.

El ochentero recuento en los párrafos anteriores viene a colación porque desde hace varios meses, Vadanita y yo tenemos un vecino bien buena onda en el departamento de arriba, en el departamento 7. El caón saluda chingón, es amable, no jode para que movamos el coche y tampoco hace fiestas que nos despierten de madrugada. Digamos que sus fiestas son más petit-comité.

Y sabemos que sus fiestas son de dos (hasta el momento) porque semana con semana, viernes o sábado, comenzamos a escuchar los famosos quejidos femeninos que no denotan dolor, los gritos de dolor que no duelen y los “ya!” que lo último que desean es que el trance se acabe.

Así es, el vecino de arriba es el campeón del humorismo blanco, y dadas las propiedades de la construcción del edificio en la Anzures, Vada y yo solemos escuchar todo el numerito del amor. Creemos que las chicas (y digo chicas porque no, nunca es la misma) quieren jugar a “La Escalera Loca” y piden subir con ruido, y aquel sin piedad las pone a hacer su propio escándalo. Y como decía la Sonora Margarita, “Es-cán-da-lo, ¡es un escándalo!”.

El cuate éste las pone a gritar como puerco de camino a las carnitas. Hay los gritos en varios estilos. Está el de película porno (ése que hace pensar al varoncito que es el semental que la historia estaba esperando), el masoquista (alaridos desenfrenados que incluyen todas las vocales), el grito de autoayuda (“sí, sí, sí!!!) o el que yo llamo “La Sirenita recupera su voz” (“aaAAH, aaaaAAAAHHHHH”).

Las primeras veces creíamos que nos quería robar protagonismo a los del 5, pero con el paso del tiempo ya notamos que es su propia técnica y no tiene que ver con nosotros. Este último fin de semana trajo a su conquista en domingo y tómala, la ajustició también sin piedad y con placer, y ya de plano le dije a Vadanita que se trajera las palomitas. En esta ocasión los gritos estaban a tope y tenemos la hipótesis de que había instrumento de por medio porque se oían unos latigazos cuereros (a huevo era un látigo. La neta, bróder, nadie está tan súper dotado).

Muchas veces lo hemos visto entrar al edificio, muy campante, y el campeón tiene cara de que no rompe un plato. La discreción, me dijo alguna vez un primo, te ayuda a multiplicar los panes. Como en la Biblia, pero con carne.

No es que nosotros seamos almas de la caridad, pero este carnal sí se lleva las palmas. No sé si de plano sea muy chipotles, o si las chavas sean antiguas seguidoras de Chabelo que cada vez que se suben a la Escalera quieran subir con ruido.

No es por nada pero… ojalá ya a alguna le guste el silencio. Y que de repente por ahí las sisquen gacho.

Thursday, April 07, 2011

Quiero ver cómo llegas

El paso del tiempo es cabrón. No cabrón de que espante, al menos a mí no. De hecho, me gusta la sensación de haber recorrido camino y poder voltear patrás y decir, quióbole, la vereda estaba ruidosa y aun así la caminé, con raspones y todo.

Pero sí, el paso del tiempo es cabrón, porque a muchos se nos olvida que sólo pasas una vez por aquí y se nos van quedando pendientitos. Desde, ‘ay, se me olvidó ir por las tortillas’ hasta ‘ay, se me olvidó ser feliz durante 10 años… Dios, ¿sí de favor le podrías apretar el reset?’.

Traigo la reflexión ante ustedes porque hoy mi Tío Luis (alias el Chaparrito) cumple 60 años, y sobre todo en el pasado, cada 7 de abril le hacía burla de que ya estaba betabel. Y él me respondía con una frase que me desarmaba de volada en mi chacoteo: “Pues sí, pero quiero ver cómo llegas tú, chaparrito”.

Tótótómala.

En mi vida han predominado las figuras maternas, pero en el rubro paterno la triada la componen el gran Afif, mi querido tío el Arquitecto, y el Tío Luis. De los dos primeros ya he escrito, y hoy completo un ciclo en ese sentido.

Mi Tío Luis es hermano mayor de mi papá. Ante el divorcio de mis padres, mi tío decidió por voluntad propia adoptarnos a mí y a mi hermano como parte íntegra de su pequeña familia, constituida por su esposa Isabel y mi prima Julia, recién matrimoniada y conocida en el bajo mundo del Twitter como @LaChuleBri.

Mis tíos batallaron un rato para concebir a la Chuletas, y no hubo chance de que les llegara un varón. Sin embargo, por elección decidieron arropar a los bodoquitos Briseño Said, que en ese entonces estaban en su incipiente niñez y adolescencia.

Y cuando digo arropar, lo digo literalmente. Jalaba parejo con nosotros pa’todos lados. Mis primeras visitas a la playa en carácter de desmadre fueron con él, en el lejano 1993. En dicho viaje por carretera a Ixtapa, el huracán Calvin arremetió contra el hotel Pacífica, y en las habitaciones, entre la lluvia y el cotorreo la pasamos a todos mecates.

Toño, Pepe, mi tío Luis y yo jugábamos dominó cada noche. Cabe destacar que yo tenía 11 años, y mi educadísimo reloj biológico me decía a las 9pm que ya era hora de jetearse… aunque la partida apenas comenzaba. Entonces yo batallaba con las mulas, y con las mulas de mis primos que me vacilaban ante mi cabeceo de micro en Periférico. Al otro día, por supuesto, me levantaba 6am y me gané, a mucho orgullo, el legendario apodo de Mr. O’Clock.

El día que arreciaron las lluvias, mi tío salió al balcón quesque en su espíritu aventurero, y mis primos y yo le cerramos el balcón, nomás de maloras. Una vez pasada la broma, mi tío, bañado en su ropa, su cartera y en su orgullo, nos la cobró quitándonos el presupuesto personal para desayuno y comida, y lo teníamos que recuperar… jugando dominó. Así era y así es mi tío. Me dio muchas, pero muchas lecciones de vida por experiencia, haciéndome saber que tus actos tienen consecuencias, para bien o para mal.

Recorrimos la República por carretera. Fuimos a Tequisquiapan, a Ixtapa enemil veces, a Acapulco, a Vallarta, a Cancún y a Monterrey… por carretera. Mi tío me enseñó a manejar. Descalzo y con toda la familia a bordo, a los 13 años. Órele, al ruedo y sin temblar. También me enseñó a compartir, aunque él se excedía un poquito cuando a huevo quería que un helado lo roláramos entre todos a pesar de las babas, nomás paque probáramos la guanábana o alguna extravagancia para mi paladar, educado a la McDonald’s. Si mi tío me cobrara la lana que me pagó en colegiaturas, tendría que vender mi coche, toda mi ropa y empezar a conseguir recursos con cuerpomatic, porque nomás no me alcanzaría. Gracias a él seguí estudiando, así de fácil. Y qué qué, qué qué, también tenía pa’mis chuchulucos.

Pero a pesar de todos las experiencias que he vivido con él, lo más importante que me ha regalado es el sentimiento de ser parte de una familia. De saber que perteneces, que alguien se preocupa por ti y que te considera como suyo. Supongo que esa sabiduría te la dan los años. Hoy tengo 29 y me faltan como 31 años para llegarle a los talones. Cuando tenga 60 haré una evaluación de cómo me va en la vida.

Y como dice él: quiero ver cómo llego.

Monday, March 28, 2011

La importancia de un palito, acostado

Cuando uno se larga mucho tiempo del hogar, extraña el abrazo, la comida, la familiaridad del ambiente. Pero… ¿una letra?

Ya asentado de nuevo en la vieja Tenochtitlán, recuerdo que en los teclados del sur de Asia había dos grandes carencias para escribir en español: los acentos y la eñe. Y me desesperaba un poco que en su lugar (el teclazo del meñique derecho) estuviera un corchete, una diagonal o algún signo ortográfico complemente olvidable. La ausencia de los acentos no me resultó tan angustiante como la de letra más fuerte de mi apellido.

Habría que empezar por ahí el psicoanálisis. Bueno, sí, doctor… fíjese que la eñe marcó mi niñez. Al principio no me enorgullecía, su sola presencia me remitía a un mundo con el que no me identificaba. Pero pronto le tomé cariño. La eñe me empezó a sonar señorial, afrancesada y un poquito coqueta.

Con la bondad por delante, no hay palabras feas que tengan la eñe: cariño, niñez, señor, año, meñique, extrañar. Un poco tímida, también, es difícil que se asome en jueguitos del lenguaje como el Scrabble, o el Basta. Y cuando aparece, por default manda al ñandú en su representación.

Esa eñe, una incomprendida de la sociedad, pero siempre protectora. Cuando entré a trabajar, la eñe salió al paso por mí, muy a tiempo, para que mi apellido no se transformara en un albur. La computadora no la comprendió, y en vez de “ñ” puso un extraño carácter que parecía “x”, así que mi nombre era “Miguel Angel Brisexo”. Reapareció entre lo binario y tomó su lugar, antes de que la burla fuera más grande.

Los códigos modernos no la entienden tampoco. En mi dirección de correo nunca puede aparecer, así que opto por desplegar mi segundo apellido. Ella sabe que la quiero y que la oculto por mi bien, igual que por el suyo.

A veces no nos damos cuenta de las confusiones que desata cuando no está: los años sin ella son escatológicos; los daños en su ausencia se vuelven una petición; mañana puede convertirse en un balbuceo de gangosos, y el pañal del niño corre el riesgo de ser un hogar de abejas propiedad de un conductor de apellido Canún.

Ahora la tengo de nuevo en mi teclado, no así en mi bb. Al lado de la “l” está el “delete”. Me tardé en encontrarla. Es la “ene” después de sostenerla y rodar la perla una vez hacia arriba.

Me gustaría que tuviera su lugar a la vista de todos, pero qué le vamos a hacer. Los que no piensan en español no saben de la importancia de un palito, acostado.

Wednesday, March 02, 2011

Modorra, locura y silencio

Los dias en Chiang Mai fueron todo un exito.

La unica expectativa que tenia de esta ciudad al norte de Tailandia era la de visitar el safari de elefantes, que resulto ser justo por eso lo menos sorprendente de estas 72 horas. (Fotos y videos, proximamente).

Resulta que Chiang Mai es un lugar muy modorro. Durante todo el dia, los que andamos aqui traemos cara de recien despiertos. En la facha, pero a gusto. La gente esta en el mood del relax, del pisanlooov, casi casi hippie. Siento que estoy como los Losties cuando cayeron en los tiempos del Dharma Iniative, cuando todo era paz y prosperidad en la isla.

Aca nadie te jode, nadie te inflama las pelotas como en Bangkok para que compres, compres, tuktuk, tuktuk. Es la ciudad bonachona, se siente desde que sales del aeropuerto y haces no mas de 10 minutos al corazon de la ciudad. Que no hay hospedaje..? No hay tos, el botones del hotel te lleva las petacas a la posada de al lado pa'ver si si hay. Que tampoco..? Al que sigue. Y asi cai en el Huen Panicha, desde donde escribo.

En Chiang Mai acabe otro libro, Kingdom of Fear de Hunter S. Thompson. Ya le traia ganas, a este carnal, pero no habia habido tiempo y fue un agasajo. Las letras de HST son las del outlaw por excelencia, que no es lo mismo que criminal. Un broder que hizo periodismo presencial, de carne viva, y que escribia con una mano en la pluma y la otra en los huebos, raspando a quien se le pusiera enfrente, sin importar incluso que fueran sus amigos. Un loco, pero un loco muy bien documentado.

En mi vuelo San Francisco-Bali, lei tambien un excelente perfil en Sports Illustrated sobre el pitcher de los Gigantes, Brian Wilson. Foto necesaria:

(Cualquier parecido en la barba en mera coincidencia)

Wilson explicaba que esta pretemporada decidio aislarse en su casa de campo y le exigio el maximo a su cuerpo con un ayuno voluntario. Pura aguita dias enteros, nomas para ver que pasaba. Por supuesto, hubo mucha gente que lo tacho de lurias, pero el -y todos sus companeros de equipo- niegan tal aseveracion: es el tipo mas coherente y el mejor companero. Disciplinado gracias a una educacion militar. Lo que pasa es que su premisa, afirma Wilson, es estar solamente "three quarter nuts". Osease, zafarse todas las tuercas, salvo dos que mantengan la maquina en los rieles.

Esto va de la mano con lo que me dijo un dia mi querido Arquitecto Said, parafraseando al pintor mexicano Jose Luis Cuevas: "La clave esta en que todos crean que estas loco"; o como lo que nos dijo el gran Jaime Pontones un dia en clase de tele: "Hay que estar lo suficientemente loco para ser feliz, y lo suficientemente cuerdo como para operar socialmente"; o lo que acaba de tuitear Paulo Coelho (si, sigo al Alquimista y que pedo?): "Hide your craziness behind a beautiful smile. That's all you need".

Thompson parecia y era un loco, pero su instinto lo mantuvo vivo hasta que se suicido en 2005, a los 67. Se lo dijo su asistente Anita: "Eres el alma de una adolescente escondida en el cuerpo de un viejo escritor". Gracias a ese mix tuvimos Kingdom of Fear, que es el diagnostico mas lucido que he leido sobre la sociedad norteamericana.

Todo esto solo para apuntar que cada quien es libre de desatar su propia locura, hasta donde sus limites mentales y morales se los permitan. Lo distinto se aprecia, y seriamos un mejor pais si nos soltaramos tantito mas la cuerda, y mejor aun, si no putearamos sin piedad a todo aquel que se atreve a hacer algo distinto. Nomas digo.

Manana voy de regreso a Bangkok, de pisa y corre, y luego llego a Bali para el final de mi viaje, que ha sido nutritivo en vitaminas y minerales. En esa isla me espera el Anio Nuevo hinduista: viernes de desmadre total, y sabado de ayuno. Multa y carcel al que salga a la calle, asi de bolas. Silencio total, absoluto. Y ayuno de preferencia.

A ver si despues de esta no me recluta algun equipo en las Mayores.

Monday, February 28, 2011

Suiza en Tailandia

Durante mis dias en Bali tuve la fortuna de conocer a Tom y Sabina, una pareja de suizos con los que hice algunos recorridos por la isla y dandole a eso del surf. Tom tiene varios anios de experiencia y siempre encuentra buenos lugares para pescar las olas.

Tom y Sabina han viajado toda su vida. Llevan 25 anios como pareja. No estan tecnicamente casados, pero la neta no les hace falta. Se llevan de poca madre y vacacion tras vacacion exploran el mundo variandole al paisaje. El punto de partida de nuestro amistad fue saber que hace poco mas de 20 anios, una de sus primeras aventuras fue en Mexico. Estuvieron en Chihuahua, se treparon al tren de pasajeros en la sierra, bajaron por San Luis Potosi, exploraron Guanajuato, llegaron a Morelia, vivieron 3 semanas en la Ciudad de Mexico y tragaron como reyes, bajaron a Chiapas, gozaron San Cristobal y Palenque, y acabaron en Merida para completar el coast to coast de la Republica.

Ubn dia descubrieron Khao Lak, un pequenio poblado en Tailandia, a una hora de Phuket, donde decidieron comprar una tierra para hacer su casa de verano. Como el invierno en Maeinfeld es menos amistoso que los Hermanos Dinamita, levantaron un nuevo hogar que esta ubicado justo en esquina con el paraiso para estar lejos de la nieve mientras esta se derretia. Desde 2003, pasan 4 meses y medio del anio en Khao Lak y el resto en Suiza, por lo que ya son ciudadanos distinguidos de la zona.

Explicado lo anterior, Tom y Sabina tuvieron la enorme amabilidad de invitarme a su casita de playa. Una cosa realmente fenomenal. Tienen un jardin de poca madre y una adicional casa de huespedes que rentan todo el anio (por si alguien gusta, se renta barabara). Ademas, en estos dias estuvieron otros amigos suyos, Urs (de verde) y Christian (de gorro), que son algo asi como... los Hermanos Dinamita pero en suizo.

Que decirles de los suizos? Mis referencias anteriores: son los creadores de Heidi la ninia de la pradera, hacen los chocolates Lindt y Toblerone, los relojes Swatch, y por encima de todo eso vieron nacer al gran Roger Federer. Puritita calidad en todos los rubros. Y tal cual, Tom y Sabrina me trataron como principe de las tunas durante tres dias.

De repente, me encontre en Tailandia conviviendo con suizos, hablando en ingles, aprendiendo a hablar aleman y pensando en espaniol: que gueyes tan chingones!! La pura chacota todo el dia, entre cerveza Singha, comida de primera, asaditos caseros, volibol playero y surf, mucho surf. Fueron como vacaciones de mis vacaciones. Viernes, sabado y domingo con ellos, agasajado de principio a fin... aunque antes de que finalizara la aventura, su servidor tenia que, como de costumbre, echarle caca al mole.

El domingo, de regreso a casa, perdi mi cartera montando mi motorbike y me llevaba la recontrachingada. Solo a mi se me ocurre regar el tepache de manera tan grotesca, todo por no ponerla bien en la maricona canastita. Y futs, ya saben, la hueva de cancelar tarjetas, perder licencia, algo de dinero, la pesadez mental...

Afortunadamente, alguien alla arriba siempre me anda cuidando las espaldas, un angel que me cuida dia y noche. Fuimos de regreso Tom y yo, a repasar por ultima vez el trayecto con la esperanza de encontrar mi cartera. Y en la ultima, ULTIMA casa antes de llegar al hogar, una seniora tailandesa me esperaba en la calle con mi cartera en mano, integra, solo para recogerla y que el corazon me volviera a 120/80. Sabina me ayudo a encontrar un detalle para regalarselo a la donia, y no perdimos la oportunidad para la foto del recuerdo.

Uf, uf y ultrameganomamesuuuuuffff...

Asi las cosas, luego les pongo fotos que me tomo Urs, en directo, haciendo el ridiculo en las olas. Ahora estoy en Chiang Mai, una ciudad poca madre del norte de Tailandia, y luego de regreso a Bali ya nomas para regresar a casa. Recta final y sigo pasandola a todos mecates.

Wednesday, February 23, 2011

Esto es un cuento: El turista latinoamericano que gano un auto del anio

Un turista lationoamericano estaba de vacaciones en un pais del lejano –para el- sureste asiatico. Ya habia recorrido tres paises antes de pisar este ultimo en el que se encontraba, y de donde se alistaba para salir un miercoles por la manana.

Llego al aeropuerto dos horas y 10 minutos antes de la hora senalada en el itinerario. Documento su equipaje en regla, y se quedo con su mochila de mano, tal como lo habia hecho en todos y cada uno de los vuelos que habia abordado previamente. Con tiempo de sobra para desayunar algo, se dirigio a la zona de comida rapida para tener algo en el estomago, y de paso deshacerse del dinero que tenia en esa moneda que probablemente jamas volveria a necesitar.

Solo tenia poco mas del equivalente a 5 dolares, lo cual le alcanzaba para una bebida y un bocadillo. El turista opto por una botella de agua y un chocolate Mars, por tratarse de lo unico conocido, amigable y digerible a esa hora del dia. No los consumio en el momento y decidio los guardo en su maleta de mano.

El turista paso el control de migracion, y despues los filtros de seguridad del aeropuerto. Se durmio unos minutos sentado frente al mostrador de su vuelo, y desperto cuando ya estaban haciendo fila. Igual que en todos sus vuelos con esa linea aerea de bajo costo, habia solicitado desde el asiento 6F. Tomo esa decision para salir lo mas rapido posible del avion tras el aterrizaje, pero dicha eleccion ya habia tomado tintes de cabala.

El vuelo rumbo al tercero de los cuatro paises que ya habia visitado despego a las 9:15 hrs. Una vez estabilizado el avion, se asomo a su mochila y saco el agua, el chocolate y un libro. Comenzo a leer, pero cabeceo tres veces, por lo que renuncio a la lectura. Abrio el chocolate y empezo a tomarse el agua cuando noto una peculiar leyenda al reverso de la taparrosca.

La tapadera era azul, y el anuncio, colocado en un estampado, era rojo brillante con letras blancas. Dada la complejidad de las palabras del sureste asiatico, de nulo parentesco con su idioma materno, habia dejado de poner atencion al significado de las palabras a menos de que fuera estrictamente necesario o evidente. En este caso, le llamo la atencion el brillo del rojo y lo observo detenidamente. El estampado tenia un contorno que simulaba una explosion, como los que ponian en el programa de Batman en los 80, y a las 7 palabras les seguia un signo de admiracion:

Ban kiem duoc mot chiec xe hoi!

Al turista le parecio extrano, e intuyo que era un anuncio de algo. Reviso la etiqueta de la botella, y el agua pertenecia a The Coca Cola Company. En la etiqueta estaba la foto de un coche y la leyenda: “gianh chien thang mot chiec xe ngay lap tuc”, seguida del logo de la compania japonesa Honda. Intrigado por la leyenda en la taparrosca, el turista pidio permiso a la pasajera del 6E para preguntarle al pasajero del 6D, un senor de apariencia oriental, de traje y mucho sueno, si le podia decir que significaba dicha leyenda en la etiqueta de la botella. El senor, amable pero seco, le dijo que se trataba de una promocion para ganar un coche. Acto inmediato, le paso la taparrosca para solicitarle una nueva traduccion.

“You won a car”, dijo sin anadir mayor contexto.

El turista latinoamericano se quedo pasmado ante lo que escucho. Luego comenzo a sonreir. Podria ser posible que ganara un coche? Y para su maldicion, que tuviera la mala suerte de ganarlo en un pais tan lejano? Y peor aun… darse cuenta de ello una vez volando en el avion de salida de ese pais?

Pues al parecer si, si era posible. Es mas, era un hecho.

El turista comenzo a pensar en todas las posibilidades. En cuanto llegara a su destino, podia ir a los mostradores y comprar el primer boleto de regreso a su origen, y ahi entonces podria ver que hacer para hacer valido su premio. Una vez que certificara su fortuna, ya veria que hacer para trasladarlo. Otra opcion era tomarlo con calma, navegar en internet para revisar la promocion, y buscar a otra persona que le ratificara que en verdad habia ganado un premio, aunque ahora seria mas dificil porque se encontraba en otro pais. Era como si un coreano ganara un coche en Uruguay y el ya estuviera de camino a Argentina, penso. Esa y otras situaciones inverosimiles le cruzaron por la mente. Que buena suerte… y que pesima suerte. Por ultimo, considero la posibilidad de esperarse hasta regresar a su pais natal, y tratar de hacer valida la promocion so pretexto de la globalizacion, lo cual descarto casi de inmediato.

Cuando se dio cuenta, el avion estaba aterrizando. Su mente estaba demasiado ocupada en el dilema como para pensar en todo lo demas. Se habia acabado el agua y tiro la botella en el aeropuerto al que llego, pero se quedo con la etiqueta y la taparrosca. Mas tarde, en el taxi a su hostal, tuvo un remordimiento: que tal si le pedian la botella para poder cobrar el premio que no sabria como, ni cuando cobraria. Con este remordimiento vinieron otros: como trasladar el coche hasta su pais. Un barco le saldria demasiado caro. Y venderlo a alguna agencia, o a algun civil? Igual de dificil. Sin duda, seria mas facil deshacerse del coche y quedarse con el dinero. Pero… le dejarian transportar tanto dinero de regreso? Le pedirian una cuenta en un banco para depositarselo? Como podria abrir una cuenta en un pais asiatico? Le pedirian comprobante de domicilio? Y si pusiera la direccion del hotel en el que se quedo?

El turista llego a este laberinto sin resolver la primera duda, que en realidad era la que mas le angustiaba. Como saber si realmente habia ganado un coche? Tan solo descubrir eso le implicaria una inversion importante y un cambio radical de planes en su viaje. Valdria la pena? El camino mental estaba lleno de piedras. De hecho, en su cabeza era mas probable que no se lo dieran, a pesar de haberlo ganado, a que se regresara de Asia con un auto del anio.

Llego a su hostal y lo primero que hizo fue meterse a internet para buscar un traductor gratuito. En efecto, el anuncio de la taparrosca significaba: “Te ganaste un coche”. Verlo con sus propios ojos lo puso mas triste que feliz. Siguio pensando que hacer, se metio la taparrosca a la bolsa, fue al dormitorio, se acosto en su cama y se quedo viendo el techo sin saber que hacer. Quince minutos despues, tomo una decision.

El turista salio a caminar con libro y camara en mano. Estaba de nuevo en una ciudad que no le habia gustado tanto, pero pensaba ir al cine para ver una, tal vez dos peliculas para alivianar la tarde. El trayecto al centro comercial era muy sencillo. Tres estaciones, sin transbordes. Llego a la calle principal y comenzo a caminar por la banqueta atascada de puestos de comida y muchos otros productos. Mangos, platanos, pinas, frutas exoticas, arroces, fideos, guisados, ropa, pornografia, pornografia gay, dvds piratas, artesanias y adornos tipicos. Zigzagueo hasta llegar al metro, ubicado por encima de la calle, a manera de monorriel.

Antes de subir, se encontro a una indigente que dias antes ya habia visto. Estaba en cuclillas, recargada en una pared, con microfono en mano conectado a una bocina. Ciega, de unos 40 anios, sonreia mientras cantaba a todo volumen. El turista metio la mano al bolsillo, pesco todo el contenido de su bolsa con su mano derecha, y lo deposito en la cubeta de la indigente, que ahora ya tenia 8 monedas, una taparrosca y un auto del anio.

Mi nuevo blog: http://mifixion.blogspot.com

Monday, February 21, 2011

El Don Juan de Vietnam

Hoy llegue a Hanoi, capital de Vietnam. Pueblito guanajuatesco meets coyoacanesco. Pintoresco. Muuuy, muy chingon. No huele a comida, muy importante. Huele a ciudad viva, llena de gente cagada, amable, chiquita y sonriente. Bien, muy bien.

Pero desde el primer instante en Hanoi me di cuenta que tienen un grave problema con el claxon. El taxista pirata al que me subi en el aeropuerto luego luego me lo advirtio: "is creeeisi men, creeeisi!". Y yo, ai'si, este guey se quiere lucir. Y entonces le iba pitando a todos nomas casi casi por hobby. Pero neto, a TODOS. Camion enfrente, le pitaba. Ninio a punto de cruzar la calle, le pitaba. Ademas feo, nada de silbidito preventivo. No, machiiiin, 'taaaaaaaaaaaaat'...

Bueno. Me instale en el cuarto del Bodega Hostel, que efectivamente huele a bodega, y sali a caminar. Tome la foto que ven como presentacion de este post en un restaurante en el que me tome un te de fresa con leche. Sali de ahi, y cambie mi boleto de regreso a Bangkok por uno de regreso a Bali, a huevo. Pero eso sera en la recta final, falta todavia.

La aventura comenzo cuando yo tuve a bien recordar que la seniorita de la informacion del aeropuerto me dijo que en la calle Don Juan estaban las tiendas mas chingonas de Hanoi. Pense, mira que chingona coincidencia, a huevo Don Juan, si no, quien mas? Comi en un restaurante una madre orgasmeante que se llama Pho, y comence a caminar hacia Don Juan.

Veinte minutos despues me di cuenta que iba hacia el otro lado, y juro que no he chupado absolutamente nada. Es que aca las calles todas son muy parecidas de nombre. No esNicolas San Juan y Matias Romero. No no, aca es Hang Bong (donde esta mi hotel), y por ejemplo tambien esta Han Pom, y Huang Pom, y asi. Para nosotros los brutos es un pedo, pero supuse que para los locales con ojo clinico no representaba el menor problema.

Despues de mucho, mucho caminar, llegue a Don Juan. Yo esperaba el glamour destilado, pompa y circunstancia, mucha crema y farolada. Pues no, resulta que Don Juan no, definitivamente no es la calle mas mamona de Hanoi. Yo creo que no llega ni a las de medio pelo. Lo mejor es que venden unos pays de elote o algo asi, que sabian muy chingones. A pesar del manjar, me decepcione de que Don Juan fuera una autentica tomada de pelo.

Les muestro a Don Juan:

No lo ven? Close up:

Ahh...

Pero no. Aqui apenas empezaba el pex. Igual que en Bangkok, en Hanoi abundan los motortaxistas, que apenas te ven tu cara de turistota, becerrilote, y te abordan con tokio para llevarte a donde sea por una cuota mas alta de lo que le bajan a los locales.

Y precisamente en la esquina de Don Juan, habia dos motortaxistas expectantes. Uno de ellos gallardo y joven. El otro, un veterano en franco declive, mas en declive que el ultimo de sus dientes. Y por que no? Al decir 'motorbaik', que se apunta el betabel. Valio berta.

Para que se den una idea, el motorbaik es como en el que me subi con Leo para ir a surfear. Y si Leo y yo pareciamos Tribilin y el Pato Donald, ahora imaginense a este broder como Rico McPato, pero en jodido y sin plumas. Ya muy badreado por la vida, la neta. Y en Hanoi, neto la vida vial es mas salvaje.

Pero confie en la experiencia. Me subi el baik, me puse mi casquito como del 777 y me agarre de una manija que estaba a la altura de mis nalgas. Se arranco el conductor, al que llamaremos... el verdadero Don Juan.

Pinche Don Juan.

Neto, no mamen.

El pinche viejito se la mega rasuro muy mal. No estoy exagerando, y miren que soy exagerado. Pero este guey a puro claxonazo se queria aventar el trayecto. Claxon a la senora, con tooodo, taaaaaaaaaat, y pasaba cepillandole las guapas. Contra el taxi, orale, chingooooon, taaaaaaaaat, y quitense que ai'vamos.

Juro por mi sacrosanta madre que este guey se avento por lo menos 2 sentidos contrarios asi, flagrantes, descarados. Yo iba... no se si con los dos, pero uno en la garganta por lo menos si. No lo comprobe porque me iba a caer de la pinche moto. Lo chingon de que nadie te entienda es que puedes mentar madres de lo lindo y ni quien se entere. "No maaaaameeeees, subete a la banquete pendejooooo!!!! Frenale animaaaaal, frenaaaaa". El cabron iba danzante, echando lamina y ni lamina teniamos. Esta bien que este nalgon pero en el transito no es suficiente. Muy percha se sentia el viejo, muy.

De repente, Don Juan levanto su brazo izquierdo como Colon. Cabron, agarra bien el volante con las dos manos carajaaa!!! Senalaba que ya habiamos llegado al destino, y ni madres, no era rumbo conocido. "A ver, parate viejo, aqui" (y se paro porque le senale la orilla, a huevo).

"Hambon", apunto quesque sabiamente.

"Hang Bong? Ni madres guey, esta es Han Bom guey, no Hang Bong!! Y le senalaba con el dedo en el mapa, despiadado.

"Hambon... Hanbong?"

"Cabrooooon!! No se si Hambon, Hanbong o Jabon!!! Pero aqui no es guey, vamos a Hang Bong puta madre!!! Y le volvia a senalar, ya un poco desquiciado.

"Hanbon?"

"Cabron... neto no estas viendo. HANG BONG!!!"

Ahi me di cuenta. Efectivamente, no estaba viendo.

Don Juan NO SABIA LEER.

Me lleva la rechingada.

Acto seguido, me cague de risa. Me di cuenta del analfabetismo porque el guey agarro el mapa, se metio a una oficina y le pregunta a una seniorita que afortunadamente si leia, y de caca, tambien sabia ingles.

"Where are you going?", me dijo la princesa, casi en ingles britanico. "A Hang Bong mi vida, porfa dile a este guey". "Hangbongaa", le dijeron al conductor.

"AAAAAH, HANGBONGAAAA !!!"

"A huevo maestro!!! Si, ya se, que pendejo soy !!! Me faltaba la triple AAA al final de mi calle, duuuh, que imbecil, no bastante senialarte la calle con esterbrook, sin la AAA vale madres... pfff, disculpame pinche Don Juan, vamos porfa ya a HANGBONGAAA".

Y me llevaron a HANGBONGAAA. Sano y salvo. Yo ya estaba meado de la risa en cada semaforo, mismos que por supuesto, no respetaba. Un kamikaze al volante, yo rezando. Lo bueno es que llegue hace media hora para escribirlo y contarselos.

Aqui la foto del recuerdo de Don Juan y yo.

Le di mas baro del que inicialmente me pidio, como agradecimiento. A ver cuando me das otro aventon.

Saturday, February 19, 2011

(D)Olores

Ansiedad es la palabra. Hoy me dio un poco de ansiedad. Que este de viaje, conociendo territorio inhospito no significa que no me pegue. De hecho, ya se habia tardado un poco.

Y ya identifique que es lo que me esta cagando: el olor. Pinche Bangkok, huele a comida. Todo el tiempo. El olfato es el u.n.i.c.o. de los sentidos con el que tienes que lidiar siempre. Vaya, puedes ponerte audifonos, cerrar los ojos, no tocar nada o ayunar. Pero no respirar? Imposible.

El caso es que ya me castro el olor de Bangkok. Huele a pollo, a pescado, a trastes remojandose en tinas. Huele a humo de parrilla. A charcos, huele a polvo. No se como describirlo. Hasta la pinche salsa de McDonalds giede. En Bali olia y sabia a Tabasco, interesante y chingon, muy rico. Aca huele como a pinche Teriyaki malparido, una mierda, que desperdicio. El peor sabor de McDonalds en el mundo. Pero dejense de eso, es el peor olor.

Manana es justo la mitad del viaje, y extranio algunas cosas. Olores comunes. Entrar a la Casa de la Bugambilia y que huela a harina de waffle recien cocinada. O a arcilla de los Viveros. Extranio el contacto humano, un apapacho pues. Extranio a mi novia, a huevo que si.

El mayor contacto que he tenido es con las masajistas. Pero han estado lejos de lo esperado. Ayer me hicieron un foot massage, y estas enanas lo hacen tan, pero tan duro que me dieron ganas de patalear. Peeeeein? A huevo peeeeein chingada! Que no ves mi jeta de dolor? Conio... Ah. Tambien extranio las enies. Y los acentos.

El jueves, tome un masaje tailandes. Y no te soban: te aprietan. Me caga. Despues unos torzones aca bien gachos. Lo mejor es el aceite, huele poca madre (el oasis del olfato). Pero me la pase tan concentrado en no manifestar el dolor, que solo disfrute el masaje a medias. No, no hubo happy ending. Este era massage massage. El mejor ha sido el que recibi en Bali, el dia que llegue. Tal vez fue que venia de veintitantas horas de vuelo. Como sea, que delicia. Voy a repetir cuando regrese.

Hoy fui al mercado de los sabados, que basicamente es un Chopo tailandes. Esta chido, pero es el enesimo mercado que veo en Tailandia. A los cuantos mercados tendrian suficiente? Ya, he preferido leer. Ayer me chute Accidental Billionaires, de un jalon. Ahorita estoy con Generation A, de Douglas Coupland. Iiiiiidolo, idolazo, baaarbaro. No lo puedo soltar.

Sin embargo, otro problema es el calor. Pinche calor. Aca no estoy en Bali como para pasearme en traje de banio todo el dia, como es mi condicion natural. Aca tienes que meterte a algun mall para tragar aire acondicionado. Supongo que estamos rozando los 33, 35 grados. Entonces los parques son disfrutables, pero el calor te jinvita cordialmente a refugiarte en el Seven Eleven. Es que no jodas. Por cierto, aca los Seven Eleven tienen modalidad Starbucks. Con cafes cotorros y panaderia semi-finolis. Eso seguro pegaria en Mexico. La neta, sabe igual que Starbucks, y es por menos de la mitad de precio. Sho lo haria. Asi las cosas, acabo de comer unas bbq ribs en un restaurante Chilis-like. Quitando McDonalds, es el primer restaurante de tipo no-local al que me meto. Ya lo necesitaba.

No me malentiendan. A dos semanas y media, ha sido una maravilla de viaje. He conocido gente, playa, comida, surf, mercados, tiendas, motos, paisajes nuevos. Pero ps que? Necesitaba ser sincero y postear esto. Porque pinches olores, ya me tenian hasta la madre. Y no es que con el post se vayan a ir, pero ya lo dije.

Al rato voy a un bar a ver al Chelsea vs. Everton. Ya me urge. Y tal vez me empede, solo un poco. Estaba la opcion del huay tai, o esa mae, el box tailandes, pues. Pero no jodas, 2 mil bahts, unos 66 dolares?? Ni en drogas. No pagaria ni 66 pesos, la neta. Prefiero al Chelsea en un bar.

Luego les cuento a que huele.

Thursday, February 17, 2011

Clases de surf


Uno de los objetivos que me puse desde que sali de Mexico fue aprender a surfear donde quiera que se pudiera en lares asiaticos. Mi primer destino fue Bali, y dicen los que dicen que saben, que Indonesia (no solo Bali) es el mejor pais del mundo para esto de las olas. Asi que ni mandado a hacer.

Apenas llegando al Echoland Hotel me presentaron a Leo, brasileiro que funge como instructor de surf. Leo es el tipico tacubin que podria ser la sensacion en Mexico. Con el almohadazo como carta de presentacion, nos empezamos a comunicar en el famosisimo Portuniol (o sea, ni portugues ni espaniol). Radicado en Bali desde hace 4 anios, Leo es padre de una chavita a sus 27, pero no deja de ser como un adolescentote con el que se puede cotorrear de lo lindo. Bueno pa'las olas, malo confeso para el fuchebol.

Apenas en mi segundo dia en Bali fuimos a la primera sesion. Todo mundo en Bali se mueve en scooter, y asi nos fuimos el profe y yo a la playa, como el Pato Donald y Tribilin despedorrando el minivehiculo. Por supuesto, nosotros dos... mas las dos tablas de surfeo. Solo falto el perico y Clarabella para que nos dibujara Disney.

Media hora en la arena, una hora de practica. Y la verdad es que surfear no tiene mayor ciencia. Imitamos el proceso empanizandonos. Te acuestas a media tabla. Patitas a los lados. Entras de frente, sin que te vuelquen las malvadas. Cuando ves venir la ola chingona, te volteas en chinga. Remas, remas, remas, y cuando sientes el empujon (insisto, sin que te vuelquen las malvadas), te agarras de la tabla e intentas pararte. Todo esto, a unos 40 km/hora, segun la marea y el viento. Pan comido.

Y yo que tengo de surfista lo que Reinoso de chiva. La verdad es que para ser algo tienes que parecerlo, y eso aplica hasta en el mar. Leo no solo parece surfista, sino lanchero de Acapulco, guero de Coyuca que se liga a las gringas. Yo? Yo... bueno. La lonja me delata los pasteles. Pero de que me la creo, me la creo, pus que?

Primero, me tarde como 15 minutos en llegar al mismismo lugar donde cuaja la gelatina. Donde se agarran las olas, pues. Desde luego, no llegas por arte de magia, sino braceando, lo cual te quita un 30 por ciento de stamina. Lo bueno es que Leo es chingon, muy chingon como maestro, aunque a veces se le olvida que hablamos portuniol. Padul Mihguel, Paaaadul!!! (O sea, remale cabron, remaleeee!).

La primera ola me salio perfecta, de 10. Acostado, jajaja. Vaya, ni intente pararme. Oh pues, para agarrar confianza. La segunda, mi rodilla se trabo con la cuerda que te amarra a la tabla, y yo solito jugue a florearme la riata en el mar (sin albur). La tercera me quede como hincado yendo a la villa antes de que me tumbara la ola y me tragara como cinco sardinas. Y ya pa'la cuarta no tenia punch. El cuello lo tienes hecho mierda porque hay que estar acostado, pero viendo p'arriba. Sin dejar de remar. Paaaaduull!!!

Al final de la primera sesion, no me logre parar. Y ya hubo segunda y tercera... y tampoco, jeje. Pero bueno, en la tercera fuimos a Padang Padang, y si me mantuve fracciones de segundo, aunque haya sido ya casi en la orillita. Vale, si vale. Leo de plano me dijo 'aiteves', ja. Igual en proximos dias llegare a Phuket, Tailandia, y ahi practicare por mi cuenta, para llegarle con la sorpresa de que sus lecciones sirvieron de algo.

Ya mi jefa me dijo que no le haga al Mitch Buchannon y que me deje de mmadas. Pero yo no me regreso hasta que me pare al menos una vez, asi, chingon. Asi que ya saben chavos, si quieren caerle a Bali, ya van a tener con quien quedarse. A ver si asi se me pega un poquito la percha.

Tal vez no sea el mas ducho, pero que divertida me puse. No sere bueno para el surf, pero si estoy convencido de que estos dias han sido grandes, grandes. De esos que no se olvidan.

Tuesday, February 08, 2011

Descubrimientos

(Disculpen la ausencia de acentos. Les sera recompensado).

Pocas sensaciones tan chingonas en la vida como descubrir. Desde la euforia que invade cuando le atinas a un password desconocido, pasando por saber que, en efecto, si, tu... le gustas a alguien, hasta llegar a saber que es LO que quieres en la pinche vida. Ahora imaginen el orgasmo de Colon cuando grito "Tierra a la vista!!" (Seguro ni grito eso, pero vaya, aca nos vamos con la version oficial).

Pase el fin de semana pasado en San Francisco descubriendo una ciudad muy chingona. Una ciudad de subidas y bajadas, no solo en sus calles, sino tambien en sus estados de animo. Subidas en las zonas mas "neoyorquinas", bajadas en los suburbios donde igual habitan familias tradicionales que empresas macrochingonas como Google.

Desde hace poco mas de un anio, mi querida @locadelamaceta vive en esos lares, y no habia tenido chance de visitarla. Inmensa alegria me dio descubrir su nuevo mundo, su rutina, su hogar, y la dinamica bonita en la que vive con su don @bilbeny y sus dos hijas que son un par de geniecitos cubiertos con una dulzura nunca antes vista.

Michelle y yo nos conocemos desde hace mas de una decada, por lo que es imposible no redescubrirse mas de una vez en tantos anios. Y en este fin de semana hubo un nuevo encuentro, otra vez maravilloso, en el que dos carnales certificaron sus respectivos nuevos modus vivendi. Michelle es una mujer magnifica, que ha tenido el valor de reinventarse varias veces al lado de un familia que es sencillamente espectacular.

Asi, la pasamos de poca madre tanto en el San Francisco ruidoso como en el de la vida suburbana. Yo trague un postre monstruoso en el Ghirardelli's y ella guardo la compostura en nombre de ambos. Repasamos el genesis de la vida hippie, y con don Mario reimos hasta el dolor por las estupideces mas increibles del mundo. Fueron dias redondos.

Asi, San Francisco me gusto para arrancar un viaje muy aca, muy alternativo weee. Y despues de mas de un dia entero de viaje, escribo desde Bali, donde al rato voy a tomar unas clases de surfeo, porque les digo que ando bien alterna weee. A ver con cuantos moretones regreso (mi mama rie -se burla- al leer estas lineas).

Despues de dormir como muerto, creo haber aniquilado el jetlag. Espero que al rato no me cobre factura. Voy a desayunar, a rolar un rato, y ai'luego les sigo contando.


Para los que sonfansssdelosValleRemond

Tuesday, February 01, 2011

El hombre que construyó el monumento al brinco

La primera vez que escuché a Alex Kapranos fue en Take Me Out. El primer sencillo del primer disco de Franz Ferdinand. Una canción cuyo primer minuto corresponde a un auténtico hit rockero de la primera década del siglo XXI, pero que a partir de un puente y de un cambio de acordes, se convierte en una melodía provocadora, pero alternativa, y en un monumento al brinco.

Yo me entiendo. Y si ustedes no, compruébenlo…



Take Me Out, Mr. Brightside y Seven Nation Army son las canciones más representativas de la década pasada. Las que identificarán una época y se utilizarán en videos de MTV que recuerden los 2miles.

Pero el post no es acerca de eso, sino del hombre que la canta. Acabo de terminar de leer un libro del gran Alex Kapranos, prestado por Toñito Matman. El primero de (espero muchos en) el 2011.

Se trata de una recopilación de pequeños textos escritos durante dos años y medio de un tour mundial, en el que describe sus experiencias más excéntricas en torno a la comida. Desde comida tex-mex en Austin, hasta golosinas brindadas por sus fans japoneses. El libro es un blog impreso, o al menos así se siente al leerlo. Una delicia.

Kapranos resulta ser mi frontman favorito del mundo. No hay nadie que proyecte más energía que él en el escenario (bueno, tal vez Flea, pero ps no es vocal). Tiene sus pasitos ya bien estudiados, pero siempre hay espacio con él para la improvisación. Como en abril de 2010 cuando vino a México, al Auditorio Nacional, y convocó a la gente para que se arremolinara frente al templete. Ooooobvio no se hizo esperar la turda, que se aventó al escenario, tumbando sillas y provocando que los robotitos de Ocesa no supieran qué hacer ante el imprevisto.

Kapranos es el líder de un grupo que toca como los Beatles, pero con huevos (Mac me va a madrear, pero no encuentro mejor descripción). Tiene el coolness de Mick Jagger (ésta la tienen que ver sí o sí), firmeza en su voz, como Elvis, y el desparpajo del lurias de Café Tacvba.

¿A poco no les gustaría que fuera su amigo?



Hace poco, Toñito también me avisó que este viernes 4, Kapranos vendría al Reina para dar un DJ session, y en vez de emocionarme me encabroné porque estaría fuera de México. Como por acto de magia, canceló una semana después. A huevo, se está esperando a que regrese.

Y esta vez lo conozco porque lo conozco.

Thursday, January 27, 2011

El amor en los tiempos de BB

La conocí en un total estado de delirio y alcoholemia. Yo, no ella. De esas veces que no puedes hilar dos palabras. Bueno, esa noche no podía coordinar ni dos movimientos. En plena fiesta, me quedé dormido en su sala de tan burro, y momentos después vomité justo afuerita de su departamento. En una segunda ronda de guácara, rematé a la puerta de su hogar, mientras una de sus amigas me limpiaba el hocico gorgoreante. Una salida en hombros, casi heroica.

Afortunadamente, la vida te da revanchas. En este caso, a mí me dio oportunidad de disculparme, porque eso de que barnicen la entrada de tu departamento y de tu edificio no está nada cagado. Noche de juegos, noche de demostrar que no era el hijo del Capitán Cavernícola. Me comporté a la altura, con las únicas ganas de caer bien. Y caí bien, supongo. Tan bien que me pidió que le enseñara a usar Twitter. ¡Cuánto romance! La verdad es que para ese entonces no llevaba mano, y mi intención jamás fue la de apañar a la malagueña.

Pero las copas y los malacopas no se pueden detener, y tampoco las nuevas dinámicas con las que ahora nos apareamos los unos con los otros. En otro encuentro de fiesta, ahora los efectos nos pegaron a los dos. El detonante: Blackberries al centro, y un shot al que se atreva a tocar la suya por el motivo que sea (si la frase anterior fuera un albur, el sexo sería la cantera de Alcohólicos Anónimos). El primer beso fue casi una casualidad y la primera noche la dormí en el piso de su cuarto, lejos, muy lejos de tocarle aunque fuera la rodilla.

Tengo vagos recuerdos de aquella noche que fue todo menos romántica, aunque consolidó nuestro… ¿amorío? Para ese entonces no sabíamos nuestros apellidos, ni nuestras películas favoritas, ni cómo se llamaban nuestros papás. Pero eso sí, ya nos habíamos quitado el asco y la pena. Y sobre todo, ya teníamos nuestros pins de BB, que es lo más importante.

Chateando y cotorreando se nos fueron las semanas. Debo reconocer, al principio no pensé que fuera a pasar de un buen querer, y con el paso del tiempo, una buena amiga. Las pláticas por Blackberry no suelen ser muy profundas, y ni siquiera deben serlo. De hecho, las pláticas profundas por BB siempre acaban mal. Es como querer resolver algoritmos con calculadoras que venden en el semáforo: es imposible, pero si te sale, es de pura caca.

Y bueno, ésta salió. Después de un tiempo de letargo, nos empezamos a acompañar. Yo en Monterrey, ella en la Capirucha. A 900 kilómetros de distancia, a través de la BB, pero acompañados estábamos. A ella se le murió su abuelo, a mí me cometieron fraude sentimental. Ninguno de los dos sabía con quién hablaba del otro lado del PIN, y sin embargo, ahí estábamos. Tirando frases, compartiendo ja’s cada vez más extensos, contemplando que alguien está escribiendo un mensaje. En el fondo, añorábamos que ese otro estuviera más cerca, a una distancia en que el corazón pudiera tocarse y la señal no fallara. Por dos meses fue así y contra todo pronóstico, funcionó.

Funcionó… aunque todavía éramos dos completos extraños. Extraños conscientes de su condición, con harta disposición y con un background amistoso, lo cual no quita lo extraño. Así que después de meses de confiar en el roaming, decidimos conocernos. De adeveras.

Hoy, seis meses después de la primera pizza, puedo asegurar que ya la conozco. Bastante, bastante bien, a decir verdad. Le sé leer la cara mejor que nadie. Podría apostar lo que le hará reír y lo que le provocará un encabronamiento. Sé que vive en el quinto mundo y que unos besotes la hacen regresar. Que me trae loco. Y que tiene su propio lenguaje, que vibra con un abrazo y que hace que las cosas “difíciles” sean más fáciles que la tabla del cinco.

Sé que nos escribimos a diario, con un altísimo porcentaje de esas pendejadas que te hacen la vida más chingona. También entiendo que sin BB nuestra relación no sería igual, que somos dependientes y lo aceptamos. Que este fin de semana perdió su aparato y no nos hallábamos. Y que cuando me mandó su nuevo PIN todo volvió a la normalidad, en la que todo está poca madre.

Mientras nadie pierda su Blackberry.


Para Vadanita.