Tuesday, April 28, 2009

Ándale, salúdame

Ayer salí del trabajo y a la salida estaba un tipo de Recursos Humanos. Buena onda él, un hombre al que siempre saludo. Sin embargo, en esta ocasión no lo vi y él me alertó de ello con un "¡Señor!" (odio que esa expresión para referirse a la gente, como quesque de respeto pero íntimo-wannabe. No sé, nomás no).

Volteé ante el llamado y al verlo le extendí la mano en automático. El cuate miró fijamente mi osadía y decidió ser polait dándome una chocadita y luego ofreciéndome el puño como inventando un saludo bien carnalesco, originalísimo, pero con el subtexto subrayado de "mírame y no me toques" (o lo menos posible, por favor). No tuve más opción que acceder.

Chale chale chaaaaaale. ¿Ahora resulta que ya ni nos vamos a tocar? Me lleva... Digo, no es que me esté muriendo del coraje porque este cuate de RH ya me sacó un odioso saludo mafufo, pero como que no está chido que a todos nos dirijamos de lejecitos.

La del mexicano es una cultura del contacto. Mamón es el que no saluda bien, efusivo, el que nomás aplica el saludo cumplidor, la que nomás besa de piquito. Nosotros nos pasamos de querendones hasta con desconocidos. A diferencia del gringo, que saluda de mano para todo, el mexicano aplica el becho, el abacho, el apapacho, y los más mandados, el arrumaco y el ponchón.

El saludo te dice mucho de la gente. Es un claro mensaje de guerra, paz o indiferencia. Recuerdo que en secundaria había una chica un año más grande a la que particularmente me encantaba saludar porque, además de que olía a cielo, te daba un beso en el cachete y no nada más ponía el suyo para chocarlos. También había otra, cuatro años más grande, que decía que yo era "su novio" y gozaba con darme un beso rozando la boca para hacer constar nuestra "relación". No me la encontraba siempre en el patio, pero uno de esos a la semana bastaba para siete noches.

Ahora habrá mucha gente a la que extrañaré saludar, y sólo con esa ausencia de saludos uno se da cuenta la cantidad de rituales que construye a partir del gesto. Carajo, compadezco a los que cumplan años por estos días, como Sandrite, por ejemplo. No dudo que haya percibido menos calor corporal en algunas felicitaciones so miedo de contagio (bueno, igual en algunos casos lo agradecerá...)

Mientras siga el virus entre nosotros dudo que las cosas cambien. Y la paranoia del saludo no será la excepción. Por mí no se me preocupen, yo se los guardo y cuando acabe este jelengue ajustamos cuentas, según sea el caso, claro.


Para Lucy, y ese aliento salivoso-cigarroso.

8 comments:

La reina de la vacación said...

Yo agradezco este alejamiento humano porque así me salvo del tío Checo que siempre da besos con baba o del compañero de la oficina de al lado que siempre me quiere besuquear iugh! Hay que ver el lado bueno :)

WJ Porter said...

Y que decir de un efusivo "Señoron!" o "Don Señor! Como le va?" viniendo de un extraño mamador?
Respecto al virus, mi amigo Jonas dice:
A PARTIR DEL LUNES 27 DE ABRIL, SE PROHIBE SALUDAR DE BESO Y DE MANO, POR LO QUE EL GOBIERNO DEL ESTADO HA SUGERIDO DAR "ARRIMONES" AL MOMENTO DE SALUDAR.
Apliquemoslo.

José Antonio said...

Un pellizco de nalga sería algo muy cálido.

in phidelio said...

Propongo apretón de pezón

Valeria said...

Jajajajajajajajaja... ya nos veo salúdandonos con arrimones, pellizcos de nalga o apretones de pezones jajajajajajajajajaja...

David el Terrible said...

jajajajajaja, ches nacos.

Anonymous said...

las propuestas de saludo me parece muy atinadas...que me dicen el abrazo de tamal...o un palpe ligero...uuuuuf.

ahora resulta que la palabra "mamador" la utiliza cualquier MAMADOR !!

HMI

Anonymous said...

Lo malo es que eso del saludo de beso se volvió costumbre y lo tiene que hacer uno hasta con quien no te simpatiza, por ejemplo en la oficina, chale, como beso de Judas. Voto porque sólo sea a los cuates, no a todo mundo. Yo ya no lo haré tomando de pretexto esto:D