Monday, June 02, 2008

I love Torreón

Las únicas dos razones por las que un chilango podría ir a Torreón son a) hacer negocios o b) ir a un partido de futbol.

Y bueno, tratándose de la primera Final de la Máquina en chingocientos años, no podía fallar. Por supuesto que corría el riesgo de que pasara lo que al final sucedió, pero pues qué le vamos a hacer. La verdad es que un poco lo hice por mi afición al Azul, pero otro gran tanto por volver a ser pasional en cuanto a temas de deportes se refiere.

Mi plan era arriesgado. Compré mi boleto de avión para salir 1:30 de México, llegar 3:00 a Torreón, salir como pedo pa’l estadio y rogar para que no hubiera mucha fila para entrar. La verdad es que estaba tranquilón, porque las distancias en la Comarca son muy distintas a las del DF. Allá el Aeropuerto, el Estadio y el hotel en donde me quedaría estaban en la misma cuadra. Literal, no exagero.

Llegué y el Concho, uno de mis dos primos que se lanzaron en avanzada, ya me esperaba afuera del estadio con mi boleto. Yo no traía maleta, sino una chamarra que también es maleta y ahí guardaba mi Esquire gringa, mi Esquire española, una playera para el día siguiente, una libreta, pluma y mi boleto de avión. Y cuando llegué al filtro de seguridad, un galán me dijo que las revistas no pasaban, al tiempo que me señalaba el bonche de TV Notas en el suelo. Muy lógico su razonar, no vaya ser que una página con un chisme de Érika Buenfil vaya a descalabrar al árbitro. 

Me negué y me negué, porque mis Esquire son mis Esquire. Apliqué la Briseninha mezclada con Chilanguinha (o sea, la necedad) y pasé íntegro. Ya en la esquinititita en la que nos pusieron, estuvo a toda madre. Estaba Alex, mi otro primo en escena, y filas atrás mis tías que patrocinaron el viaje con un all inclusive del que se colgaron varios gorrones en el estadio.

Punto para aclarar sobre mis tías: son una variedad. Primero un gordo nos empezó a chingar que el Santos y la madre… y mi tía Gloria lo apaciguó pichándole unas chelas. Cuando le propusimos a mi tía que se moviera con nosotros, salió el gordo muy girito: “Nada nada, mi ‘seño’ de aquí no se mueve’. Sí pus claro, pinche torreonense gorrón, te pichó toda la peda a ti y a tus ‘n’ cuates. En fin. Mi tía Gloria, a punto de derretirse como la bruja del Mago de Oz, estaba feliz. Y mi tía Emilia, su inseparable, contemplaba el escenario.

Antes del partido, mi tía Gloria sacó el box lunch, cuya platillo principal era una torta de aguacate… con jitomate, cebolla, chilitos y mayonesa. O sea, como bien lo describió Alex, una torta de todo lo que se le quita a las tortas.



Un close up:


Mis tías insistieron en que estaba, las cito, buenísimas. No nos las comimos. Luego sacaron las toronjas para la hidratación, y esas sí me las jampé y fueron bien efectivas.

Empezó el partido y se desató la angustia. Al mediotiempo, ya nos habian clavado uno y yo, pues agüitadón. Pero nada, la esperanza nunca muere. Yo quería, al menos, que el Azul pusiera el partido al filo… y así sucedió. Al final, ‘Tribigol’ tuvo una, pero se quedó corto.

Nosotros, entre que nos dolía y que teníamos miedo de salir entre los torreonenses, nos quedamos un rato. Y en cuanto emprendimos la huida nos dimos cuenta de algo que, en estos momentos, instituiré como la premisa número uno de Torreón:

Si Torreón se metiera a un concurso de burlarse de sus rivales derrotados, quedaría en un último, ultra-último lugar. 

Repito: Si Torreón se metiera a un concurso de burlarse de sus rivales derrotados, quedaría en un último, ultra-último lugar.

Ahí les va la diversión:

Salimos de estadio, y con nuestras playeras cruzazulinas, eramos carne de cañón para la chacota. En vez de eso, nos gritaron cosas muy feas (de aquí en adelante, puro sacarsmo). Insultos terribles, sacrilegios, vituperios infumables. La barbarie hecha ciudad. Nos gritaron:

¡Buuuuuhhh, perdieron!
¡Quieren llorar y no puedeeeeen!
¡Quedaron en segundo lugaaaaar!
¡Y dónde están, y dónde están, esos azules que nos iban a ganar! (donde dice azules, podía ir ‘albañiles’, pero les digo, son unos tremendotes)

Sufrimos las siguiente agresiones físicas:

Nos aventaron espuma.
Nos aventaron una tapa de una lata con espuma.
Nos aventura una manguera de plástico.

No no no, insoportable.

En una parada, se nos acercó un borrachín. Un Yosgart Gutierrez cualquiera. Muy, pero muy pedo. Se acercó a “consolarnos”, y tuvo el mal tino de toparse con mi tía Gloria. Y en vez de hacernos sentir bien, mi tía le puso una regañiza de aquellas. Le terminó diciendo que qué hacía con su vida, que porqué tomaba, etc. Poco le faltó para hacerlo llorar (Tenía video de la plática, pero por alguna maldita razón, el archivo se tradujo como foto, chale).



En el camino rumbo al hotel nos encontramos unos tacos que sólo perdonamos porque no estaban abiertos. Noten la higiene de la palabra higiene.


Y luego el bailador. Contexto: hay un jugador de Santos que se llama Matías Vuoso. Y cuando mete gol baila recagado, y pues en Torreón ya se hizo popular su bailecito. Por ahí rondaba una canción llamada Oso Polar, y para musicalizar el baile, lo rebautizaron como el Vuoso Polar. Y bueno, en Torreón bailan… aaaaaaasíiiiii:



Les digo que en Torreón son recabrones. Pero eso sí, (los hombres) son más feos que recabrones.

Their very own Changoleón:


Un ciudadano común:


Un perro que apoya al Santos. Le quedó chingón su maquillaje:



Y además, tienen súper buena ortografía:



Y lo mejor al final. En Torreón tienen lo último de lo último en tácticas para amedrentar a la afición rival. Es un arma secreta, inimaginable. Para volverte loco, desquiciarte, pegarte en el meritito orgullo. Lo que hacen es, enseñarte a sus bebés:


Bueno, pero eso no es nada. El siguiente es un ejemplo de que no hay que subestimar la edad en cuanto a desmadre se refiere. Con unos meses es suficiente para treparse a un coche y armar un alboroto. Tuve miedo (chequen al final al papá responsable con todo y su peluca).




En fin, perder la Final en Torreón fue, contradictoriamente, un deleite. Ya no podía de la risa. Un mensaje para Cruz Azul: si vuelven a perder un Final (lo cual es muy probable), mínimo que sea en Torreón. Al menos acá la gente te ayuda a que la derrota sea más llevadera.

P.D. No hay mejor explicación del triunfo de Santos que la que me mandó Tamara en un mensajito al medio tiempo:

“Es que los de Torreón no tienen NADA que hacer, así que han de entrenar bien duro para entretenerse”. Caray, pure wisdom.


Para Alex, Concho y mis tías, tropa leal a la causa celeste.

10 comments:

in phidelio said...

"Un mensaje para Cruz Azul: si vuelven a perder un Final (lo cual es muy probable), mínimo que sea en Torreón. Al menos acá la gente te ayuda a que la derrota sea más llevadera".

CONSUELO BARATÓN QUE TE CONVIERTE EN MAMADOR DE NUEVA CUENTA.

IMAGINO A LA TROPA SANTISTA AMEDRENTANDO, Y LUEGO SI LE AGREGAS QUE LA AFICIÓN DE CRUZ AZUL ES MÁS FRÁGIL Y DEPRIMENTE QUE NADA, PUES PEOR.

Mareada said...

Jajaja, pues hijo mío, ni cómo ayudarlos.
De verdad que estuvo terrible la derrota, pero después de leer tanta patoaventura, creo que te divertiste y bien, así que no pasa nada, una derrota en plena final después de 10 años, equivale a cobrarme al final una de cal por varios Frapuccinos...
Beso

José Antonio said...

Genial, para mí este post superó al Pitufo (aunque tu fanática anónima vuelva a decir que te amo porque eres mi sobrino o que somos puñales, me vale). Las tortas de tu tía, aclaro las de aguacate con nada, son una chulada, es más la tía Gloria está para adoptarla, me recordó a mi tía Lupe o a mi Tía Maura, nada más que tu tía Gloria en su versión sobria. Muchos de estos.

Plaqueta said...

¡Mil estrellas para el post! Jaja no manches qué risa, ya quiero ir a Torreón.

Plaqueta said...

Momento: a Torreón no sólo se va a hacer negocios o a partidos de futbol. Un amigo fue a Torreón a buscar a su verdadero padre, y tómela barbón, lo encontró.

Anonymous said...

josé antonio, ya supéralo.

un comentario te marca de por vida.

Livier said...

Me pregunto si yo hubiera podido parar de llorar... por lo que leo sí.

Ya por lo menos no explotaste con las agresiones, fuiste muy valiente y aguantaste en grande, qué orgullo me da!

Saludoooos

Y ya será para la próxima!

urs said...

Yo tuve un novio torreonense, hoy es actor de telenovelas en TvAzteca.

Cuando fuimos a conocer a su familia (sí, todos tenían bigote y sólo comían burritos), me llevó a la atracción histórica-cultural más importante de la Comarca Lagunera: una réplica a escala de la Torre Eiffel con iluminación igualita a la de París!

Ay nomás.

Anonymous said...

Torreón = Zoológico

HMI

Anonymous said...

Bri, muy buena entrada, la neta me cagué de risa en varios momentos y tengo que confesar que se me antojó la torta, si llega a preparar alguna me la traes se ve de poca madre... saludos.
Soy Madrigal ese