Tuesday, November 04, 2008

Here comes Obama

Son las 12:27 del martes 4 de noviembre, y Barack Obama ganará, en algunas horas, las elecciones presidenciales de EU.

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Hace dos años y medio escuché (leí) por primera vez de John McCain. Dónde más, si no en la portada de Esquire. El reportaje era muy bueno, y tocaba todos los puntos álgidos que se le podían cuestionar a un tipo setentón y republicano como él. Y en todas sus citas, se mostró como un cuate consciente de sus limitaciones, físicas e intelectuales, y dispuesto a actuar de acuerdo a ellas y explotando sus cualidades. Mencionó, con una explicación suficiente, la creación de una reforma de trabajadores temporales mexicanos, y hablaba de ella con mesura y realismo. Digamos que me atrajo.

Desde entonces consideré a McCain un tipo razonable y digno de mi voto si yo viviera en Estados Unidos. Le seguí la pauta, y analistas como Oppenheimer respaldaban con sus posturas mi idea de que McCain era buen candidato. Y eso pensé hasta hace unas semanas.

Y no precisamente porque McCain se haya convertido en un viejo desalmado ni nada por el estilo. Porque a pesar de que ha recurrido a los viejos trucos de la guerra sucia (“Obama es socialista, Obama es musulmán”), el tipo es un caballero y le da la mano a su rival sabiendo de antemano que se lo va a torcer de lo lindo, le da las condolencias por la muerte de su abuela, acude a los debates y aguanta vara, bromea sobre sus pendejadas, etc. Convive con su derrota anticipada, vaya.

La razón por la que ya no pienso que McCain es un buen candidato, es porque nadie puede ser un buen candidato con Barack Obama en frente.

De tantos artículos leídos sobre la elección de EU, destaco el de Silva-Herzog Márquez en Reforma, escrito desde Chicago, en el que hace hincapié sobre cómo Obama eludió todas las trampas de sus adversarios (el reportaje de Esquire sobre Obama y su portada, a mi gusto, no es tan bueno). No se enojó, no se radicalizó, no cerró calles, no dijo mamadas. Pero tampoco se dejó. Y ahí está la diferencia entre un wannabe como AMLO, y una bala como Obama.

Aún desconfío de él. Los mesías están de moda, pero no existen. Nadie va a venir a salvar al mundo, ni a borrar todas las cagadas de una maquinaria poderosísima que no hizo más que buscar sus propios intereses durante 8 años. Y nadie nos garantiza que Obama no tenga la propia. Sin embargo, si Obama es en un 40% tan buen presidente como lo fue como candidato… el mundo lo agradecerá. 

Veamos cómo le va. Ah... y ojalá no lo maten.


Para entrarle al tema, ¿no?

4 comments:

Lorena Ceballos said...

Esperemos que gane el mejor... pero se me hace que si le dan matarile si gana don Obameitor.

Anonymous said...

Desde hace tiempo te dije Obama, no veo como le pueda ganar el abuelo.

con respecto a la su muerto espero que no suceda pero si llega su vice no estan malo...podria ser presidente y Obama vice...piensalo!!

porque si de formula ponen a la esposa del rey de la oficina ORAL...seguro ella lo mata, pero ella...nada de mandar a matar.

HMI

Plaqueta said...

Nel, no lo matan. ¿O seeeeeeé?

Y tampoco es acá Don Mesías, las circunstancias lo han inflado. Si la elección no fuera tan importante y si los gringos no estuvieran tan jodidos y si Bush no hubiera sido tan pendejo y si Barack Hussein Obama se llamara John Smith y si fuera blanco, ps sería un demócrata más. O sea, ¡ni siquiera toca el sax!

in phidelio said...

Te lo dije hace tiempo: Obama ganará.