Thursday, March 26, 2009

Así te conocí

Tenemos una memoria privilegiada para ciertos momentos y sensaciones. Por supuesto, la memoria es selectiva, y normalmente extremista. Recordamos lo que nos impactó para bien y para mal. Lo que nos dejó traumados y lo que nos planchó la sonrisa en el rostro.

En particular, me encanta escuchar historias de cómo se conoció la gente. Y en particular de su primer diálogo. Muchos encuentros dan para el arranque de una novela o para la secuencia inicial de una película. Estoy seguro de que el primer contacto, la primera frase, la primera mirada o el primer rechazo es un colapso hormiga en la vida de cada uno. Nuestra vida no es igual desde que conocemos a alguien. Nuestra vida no es igual cada 45 minutos.

Yo recuerdo el día que conocí a mi hermano. Ya me habían hecho coco-wash de que yo iba a ser su mentor, su protector, su Hermano (con H mayor). Y pus... sí. Mi mamá lo cargaba a los dos días de nacido. Destapó una cobijita que lo cubría, y era el bebé más bonito en la historia (quienes conocieron al Sub de pequeño lo podrán certificar).

Por supuesto, será imposible construir las historias de cómo conocí a mi mamá, papá, abuelos, tíos y demás grey mayor que yo. Pero hay otros personajes trascendentes en mi vida de quienes recuerdo a la perfección mis primeros contactos (que, dicho sea de paso, puede que no sea el mismo que el del otro).

A mi hermano HMI lo recuerdo en un posada que organizó con su ex ex ex novia en cierto recinto de las Lomas. Portaba un... (una lana para que no lo diga Chad. ¿No? Bueno, olvídalo, jeje) ¡chaleco! ¡¡Un chaleco!! Y se encargó de derramarme su chupe de tan bonita peda que se cargaba. Ergo, toda la noche tuve que pasarla junto a la fogata para secarme porque mi pantalón era claro y parecía que me había meado.

A Nabi lo recuerdo recargado en la ventana del Salón 23, preguntándome con la autoridad que le daban sus bíceps frente a mis popotes: ¿Eres libanés? A RSA lo ubico alzando la mano en clase, sin diálogo en particular. A Juanito en la clase de Luis Poo(oooo) comentando en un debate sobre El Chavo del Ocho (¿qué comunicólogo de la Ibero no sostuvo ese debate?) A Yad, volteándome a preguntar por el nombre de un pintor, para que de él hiciera una exposición en clase de Gómez Mont (R= Goya. Goya, omaigod).

La primera vez que vi a Inphi fue mientras saludaba a la tropa Mundialista del 2002, antes de instruirme sobre la utilización de varios comandos útiles para un reportero en entrenamiento de Reforma. Al Pip acomodándose el fleco (su típico tic) caminando de su antiguo lugar a la mesa de deportes. A Ivis haciendo su imitación de Diego mientras bajaba por las escaleras.

Anaid estaba escribiendo con una pluma rosa. Ajá, rosa. En la universidad, rosa. De zángano, le pedí algún tipo de ayuda académica (¿no les digo? Los primeros encuentros fijan la pauta. Luego le debí la mitad de la licenciatura). Con Ari fue totalmente opuesto. En el Big Yellow, supe por casualidad cómo se llamaba. Cuando llegué y por su nombre le invité algo de tomar no hubo manera de zafarse (ándale, niégalo). Pidió una botella de agua. Sí, en un bar, una botella de agua. En plena peda, sip... ajá: botella de agua.

A otros personajes los conocí primero por sus letras que por sus olores. Con Grant Wahl, mi gran amigo de Sports Illustrated, me maileé dos años antes de verlo en La Bombonera de Toluca. De Tamara podía dibujar un mapa de su cerebro después de tantos mails que cruzamos antes de platicar en persona. Claro, antes de entrar en confianza, me echó lo blogstar por delante. Al maestro Salvador Leal aún no lo conozco, pero como decía Jesucristo: "Por sus blogs los conoceréis...".

Y sí. Ahora cada que alguien más se suma a mi vida, procuro guardar con mayor precisión los detalles del encuentro. Quién quita y ese alguien compre un rol protagónico. Por más que el diálogo sea tan recurrente como: ¿Quieres poner tu vaso en la mesa? No gracias, así estoy bien. Pfffffffff...

¿Alguien tiene algún "primer encuentro" digno de recordar?


Para quienes le dan importancia a los detalles que un principio parecen idiotas.

14 comments:

Fa* said...

pues yo te conocí en un bar de mala muerte, ¿te acuerdas? estabas borrachin y querías ligarte a mi mejor amiga... jajajajaja
ay chanfleee!! me encantó como escribiste lo de tu bro... mi vido!

IN PHIDELIO said...

Hay veces en que predominan dos formas de postear: con un tema malo, pero bien contado o con un tema bueno, mal contado. En este caso, tu tema no es bueno, es buenísimo, además de bien contado. Ni más ni menos. Sin ponerle mucha miel a los waffles.

De todos los posts que has hecho, éste es el primero en cual pienso: "Uta, este post/este tema me habría gustado escribirlo". Porque cualquiera podría construirlo a partir de sus primeros encuentros con amigos, novias, detalles y demás. Por eso mismo, el aplauso, y ya entrando en materia, más por el hecho de que yo no recuerdo ese encuentro del que hablas (del 2002). Ni me critiques, a ver si cuando llegues a los 30, muy salsita y te acuerdas de todo.

De nuevo, un placer leer el post. Es más, lo leí dos veces, lo que equivale a cuando recreas la frase, imagen o recuerdo que más te latió al estar con una vieja.

PS. Además, es el post en el que haces trampa y ves de reojo los párrafos de abajo, buscando tu nombre para vwer si fuiste incluido en la selección de cuates del autor.

Anonymous said...

Una de las mejores historias de cómo conocí a alguien es cuando en el Bull, terminando primer semestre, se me acercó un güey y, literal, me dijo "Es mi imaginación, ¿o me estabas viendo?". Me conoces, ya te imaginarás mi reacción y mi respuesta. De ahí nos volvimos amigos súper cercanos, él me presentó a Daniel y con él he tenido de las mejores pláticas de la vida... Y por supuesto, a seis meses de su boda, nunca lo he dejado de molestar con ese intento de ligue jaja...
Valeria

Anonymous said...

Ya que estamos revelando cosas...les comento lo siguiente.

El Chanfle II bajo de un taxi (tsuru II blanco) junto con un guey que le deciamos la piedra porque era eso una piedra...solamente era de adorno...no obstante lo anterior...era el teto del salon y Chanfle II porque no llego con el mas teto de todos....bien guey!!!!

aaaaah y como olvidar que los dos tetos bajaron de la parte de atras del auto...osea como si fuera su chofer...jajajajajajajaj...esa foto no me la puedo quitar de la cabeza y espero recordartela toda la vida...cuando estemos festejando tus 80 años la voy a platicar...no me vaya a atacar Alz que lo mas valioso que tengo son mis recuerdos.

HMI

Anonymous said...

Jajaja, después de eso pasaron semaaaanas para poder ponernos de acuerdo y volver a vernos. Que difícil! muy, muy difícil...

Te quiero,

ARi

Anaid said...

pero a esas alturas yo ya te había oído narrar un gol en la primera clase del primer día en la UIA.

mi pluma ahora es morada, pero porque son las que nos da NYU gratis.

qué buen post!

Plaqueta said...

Ya estaba ensayando cómo me iba a enojar si no aparecía en el post, pero mira, sí aparezco, jojo.

Yad said...

Me negaba pero aquí me tienes...
Sí, el primer diálogo determina muchas cosas, hace años te pregunté por un pintor....hoy te pido consejo de casi todas las cosas de mi vida!!!
Qué bien que se me ocurrió hacerlo, que buena decisión!
Yad

n0 t3 m3t4s c0n m1 cuCuuu!! said...

Cuando pasa tiempo y esa persona sigue en tu vida de alguna forma, te pones a recordar la pelicula desde el principio y dices.. a laaa.. cquien iba decir q asi nos conocimos".

Saludotes

Mac said...

Supongo que nuestro primer encuentro habrá sido cuando López Neri me paseó por la sección para presentarme, si hubiera sido algo más interesante, me acordaría.


Yo no creo en las primeras impresiones, creo que no se necesita que sea el primer encuentro para tener ese "momento" que te haga recordar a otra persona.

(Por cierto, las aportaciones de Fa y Valeria valen otro post!).

José Antonio said...

¡Con trabajos me acuerdo cómo conocí a Cyn! Por más té verde que tomo mi memoria de momentos es malísima, esó sí jamás olvido una cara, pero nombres y situaciones los pierdo. Cuando nos conocimos seguramente me agarrabca el cabello siempre lo hago, pero lo hacía más cuando me quedé calvo por estrés.

Un honor estar en esta colección de remembranzas, tipo Harry Potter y su pensador.

l'aldo said...

como conocí a Juanito... mmm básicamente me lo topé tomando un thé en barcelona y mi frase amable fue: ¿Y'ora, qué están haciendo ustedes aquí?

Livier said...

-No me puedo resistir a este post, aunque sea tan viejo-

La primera vez que te vi estabas haciendo enojar al buen Mizrahi en el Azul, juro que nunca lo olvidaré.

Miranda Hooker said...

Concuerdo con Inphidelio que este es uno de los posts que me hubiera gustado escribir.

Habrá que hacer una versión alternativa, que incluya Bonus features como por ejemplo, los diálogos mentales ante las primeras impresiones...