Monday, August 18, 2008

Cuando el amor se rifa un tiro

Matt Emmons es un atleta estadounidense. Su especialidad: tiro deportivo en la modalidad de 50 metros en 3 posiciones. Participa en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Lidera la competencia y está a una ejecución de llevarse el oro. Desconozco los sistemas de puntuación del tiro deportivo, pero Emmons necesita un disparo relativamente fácil para alcanzar el primer lugar. Viene la ocasión. Puuuuuuuujjjjjjjjj…

Digamos que Emmons iba por 10 y logra 8.5. Plata. Emmons está desconsolado. En los linderos de la Vila Olímpica, ronda una checa llamada Katerina, también participante de tiro deportivo, en su caso, de rifle a 10 metros. Katerina mira a Matt. No solamente comprende su frustración deportiva, sino que también sabe de las dificultades técnicas que le impidieron ganar el oro. Se le acerca y la pregunta qué le pasa. Ella platica, él llora. Después de un rato, ella ríe y él se enamora tras el consuelo. No se separan el resto de los Juegos. Utilizan uno de los cientos de miles condones que reparten en la Villa para (cito a algún cable que vi hace poco) “deportistas que están en plenas condiciones físicas y que tienen mucha energía que derramar”. Matt y Katerina se casan al finalizar los Juegos. Son felices por los siguientes cuatro años.

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Matt Emmons es un atleta estadounidense Su especialidad: tiro deportivo en la modalidad de 50 metros en 3 posiciones. Participia en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Lidera la competencia y está a una ejecución de llevarse el oro. Desconozco los sistemas de puntuación del tiro deportivo, pero Emmons se encuentra aún más cerca de lo que estuvo cuatro años antes. Ahora el tiro sobre debe acariciar el blanco para asegurar el oro. Viene la ocasión. Puuuuuuuujjjjjjjjj…

(Des)afortunadamente las historias de amor no son perfectas. Si esto se hubiera desarrollado by the book, Emmons tiraba, le daba al centro, ganaba el oro y se llevaba la gloria gracias, en gran parte, al apoyo moral de su esposa que lo hizo mejorar. Pero no. Emmons tiró, no le dio ni al tablero, y no sólo se la peló con el oro, ¡sino también con la plata y el bronce! Cayó hasta el cuarto sitio, el peor lugar del Olimpismo. Ya había ganado plata en otra prueba. En los linderos de la Villa Olímpica, ronda una checa con autoridad sentimental para abrazar a Matt cuerpoacuerpo y torteárselo del puro coraje. Es su esposa y le da un gran besuco. Él sonríe, ella domina.


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El relato está basado en hechos reales, con algunos detalles de mi cosecha, necesarios para atar cabos… pero que seguramente no están lejos de la realidad. Lo leí este domingo en un cable. Para su publicación, le di el ángulo deportivo y toda esta melcocha quedó en el último párrafo, aunque me dejó intrigado. La de Emmons es una de tantas historias que hay en los Juegos Olímpicos, un evento despreciado mientras llega, asombroso mientras se desarrolla, extrañado cuando recién acaba.

Si lo vemos desde la perspectiva de Matt, esto es un fracasotote (con todo y que ya tenía una plata en otra prueba). Si lo vemos desde el punto de vista del sujeto “Familia Emmons”, no hay tal. ¿Por qué? Pues porque mientras su cónyuge calabaceaba, Katerina conquistaba una plata y un oro, por cierto, el primero de tooooooodos los oros otorgados en Beijing 2008.

El amor es sencillo. Tan sencillo como mantener los ojos bien abiertos. Es el respiro de la especie humana en un cuarto lleno de temores. A veces tarda en llegar, en otros casos llega y se instala sin piedad, también puede parecer definitivo… y luego se muda con todo y chivas. Y en veces (jaja, me encanta decir 'en veces') regresa de nuez. Dependiendo el sapo (enamorado) es la pedrada. Normalmente se presenta cuando se alinean miles de coincidencias, como números de calendario, salones universitarios, navegaciones aleatorias o invitaciones fortuitas, como con mi má y Mr. Vanilla, que se presentaron, charlaron un ratito, y aquel soltó, muy tigre, la de… ¿te gustaría reconstruir tu vida conmigo?

Moraleja: Si a Emmons le llegó el amor tras un momento tan chanflesco, ¿acaso no es posible que el resto del mundo tenga una oportunidad?


Para Yad. Ella sabe por qué.

P.D. Me cagan los que siempre aplican la de ‘nooo chavo, es que tú nunca has estado enamorado…’. Qué reduccionistas. Yo he estado enamorado y he creído estar enamorado. Son sentimientos muy parecidos. De hecho, es difícil notar la diferencia.

10 comments:

Lorena Ceballos said...

Awwww... que ternura, esa historia no me la sabía!

Ixchelita said...

"El amor es sencillo. Tan sencillo como mantener los ojos bien abiertos. Es el respiro de la especie humana en un cuarto lleno de temores. A veces tarda en llegar, en otros casos llega y se instala sin piedad, también puede parecer definitivo… y luego se muda con todo y chivas. Y en veces (jaja, me encanta decir 'en veces') regresa de nuez."

WOW!!! Me encantó

José Antonio said...

Primero el hombre tuvo la mira chueca y luego que mira una Checa y que le atina. No cabe duda que a veces ganas máss cuando pierdes que cuando ganas.

Anonymous said...

Uno de tus mejores escritos, por mucho.

Anonymous said...

Que eso es el amor que eso es el amooor !!!

HMI

Sergio said...

Lo gacho es cuando te rifas un tiro con el amor y el tiro dura algún tiempo...

in phidelio said...

sIGUIENDO A Hadi..


Es callada, tímida, inocente, tiene la miriiiada.

Mareada said...

la abrazo, me abraza y empieza a temblar
a temblar de miedo diciendome que nunca
habia sentido sensación asi, en su vida
asi en su vida....

Livier said...

Yo lo único que sé es que hay amores que llegan, se instalan y jamás se van.

Saludos...

Anonymous said...

jajajaj...los in phis son grandes !!

HMI