Monday, April 09, 2007

Puntos suspensivos

A partir del post pasado en el que honramos la partida de Huguito, tengo presente la afición de Livier por u.n.i.c.o. Siempre es fascinante descubrir cómo se puede aterrizar en la mente de alguien que ni siquiera conoces y alegrarle la vida cuando el momento está como para aventarse a un barranco, como narraba a partir de la pérdida de su abuela.

Lamentablemente, el negro no se quiere ir de este su blog consentido. Al deceso de Hugo y de la abuela de Livier se une la de un personaje que hace poquito me conmovió como pocas veces un ser lo había conseguido.

Doña Jimena Lobo, quien intempestiva y alegremente accedió a hacerse cargo de la tutela de Chaco antes Tonto, me informó este domingo que el animalín pasó a mejor vida, así nomás, sin avisar.

No pretendo, ni de cerca, equiparar la pérdida de un familiar o amigo a la de un conejito, pero de que pega, pega. El muchacho aguantó mucho, se hizo famoso en la portada de Cancha, se hizo popó en cada suelo que pisó, y por razones que aún desconocemos con certeza, dijo que tanto ajetreo ya había sido suficiente.

Me encantaría cambiar el tono de u.n.i.c.o., un espacio dedicado a la burla de uno mismo y las ridiculeces que nos rodean, pero por el momento, el sarcasmo está guardado en el tercer cajón de mi clóset.


Para quienes han llorado la muerte de una mascota.

8 comments:

In phidelio said...

No tengo palabras.

La muerte de una mascota es una cosa muy fuerte, si bien no como una pérdida humana, sí pega cañón.

A ver si el mentado conejito no le jala las patas a su ex ex ex dueño.

José Antonio Cortés said...

Había que darle de comer, lo advirtió Luis. O a lo mejor se emocionó con los tres goles de Chaco contra el Dynamo y su orazón de roedor no aguantó.

Mac said...

Noooooo, yo conocí a ese conejo!!!

Aún recuerdo como el año pasado, un jueves regresando de mis esclavizantes prácticas en el periódico del ángel, fui notificado de que mi gato Vedder fue cruelmente arrollado por un nocturno conductor. Jamás me había tocado una muerte así de mis mascotas, y vaya que a veces las quiero más que a mis viejas.

Lola said...

Como dice Phidelio: no es como una pérdida humana, pero la cuestión es que esos bichitos se vuelven parte de tu vida... y cuando no están es muy doloroso.

Anonymous said...

Yo viví la muerte de 4 perros. Murió uno y al mes y medio ya habían muerto los otros 3.
No, no se compara a la muerte de una persona, pero de que pega, pega y cabrón.

Q bien que actualizaste. Me gusta entrar y leerte.
1 beso

Alejandra Benitez said...

Brise, lo mejor hubiera sido que te quedaras al pequeño y pachón Chaco.
Y como bien dice el Muñe, los animalitos igual que los niños requieren de amor, comida y tolerancia.

Anonymous said...

y yo digo: NO SE VAAAALEEEEEEEE!!!!! no le dieron tiempo de conocerme carajo, yo era su tio :(

Jimena said...

La cosa no es nada sencilla, saber y vivir con la muerte del chaco, antes tonto, es de verdad una de la memorias más perseguidoras que he tenido en la vida. Las pequeñas existencias que me han aconpañado a lo largo de mi vida han durado bajo mi tutela y cuidado meses que se convierten en años y poco a poco el cariño que tenia por ellos que desde el principio han sido grande fue creciendo permitiéndome aprender a amar y a procurar. Siento en la base de mi corazón no poder haber amado a ese ser tan importante para nuestras vidas. lo extraño y por un rato más seguiré haciéndolo. Ama la vida que te rodea y quiere al amor que te procura. Vive para apasionarte y apasionate para vivir.
El exito es cuando la oportunidad y el conocimiento convergen.
con cariño, Miss J.Lobo.