Monday, August 07, 2006

El juego del hombre (playero)

Ir a la playa y no echar una cascarita es como ir al cine y no echarse un faje. Transcurridos dos días de mis honorables vacaciones en Cancún, 'Coquis' y yo no percibíamos siquiera una tímida intención de algún individuo que quisiera jugar futbol, y eso preocupaba. Y luego nosotros, que ni balón teníamos, pues tampoco cooperábamos.

De pronto, a lo lejos, aparecieron dos gasnates pateando un balón Wilson de volley ball. Como en el majestuoso Grand Oasis, capital mundial del All-Inclusive, había un grupo de alrededor de 80 semipubertos venezolanos festejando su graduación de prepa (las integrantes femeninas eran dignas del standing ovation), supusimos que eran sobrinos de Chávez. Pero oh surprise. Adivinen de dónde eran.

"¡Somos rrrrrrrregios!"... ah la madre. ¿Y a quién le van?, pregunta inmediata. Yo soy Tigre y él es Rayado. Vale madres, vuelo 900 kilómetros para huir de la realidad de mi H. Periódico, y miren con quién caigo. Sin embargo, después de las presentaciones, ambos individuos resultaron ser bastante accesibles, amistosos y sobre todo, estaban dispuestos a echar el cascarín.

Como evidentemente no había reta, se me ocurrió la brillante idea que le brota a todo pinche mexicano con un balón y sin equipo. "Vamos a echar unos penales". En eso, cinco individuos como con pinta de Backstreet Boys medio arabescos llegaron a la canchita y uno de ellos dijo: "Is it pousibol forg os to plei soucerg with you?". ¿De dónde son?. Fgom Fgance. Sale, jugamos pero sin cabezazos (y que se cagan de risa).

Comenzó el juego del hombre playero y parecía que los dos regios, 'Coquis' y yo habíamos jugado juntos toda la vida. Para completar la quinteta se nos unió un chamaco gringo de 11 años llamada Ray, que le echaba ganas y amontonaba. Bueno, tan bonito tocamos el esférico que sentíamos que el "Perro" nos narraba... el Britny pa, 'Coquis' pe... Volaré, oh oh.

Aventajamos con un 7-3 contundente, indudable, heróico. De repente, el duelo cayó en un bache y se me ocurrió (encore) la brillante idea de decir "Bueno, va en serio, gol gana". Andale pues. Comenzó la presión. En eso, un franchute metió mano y marcamos penal. Mi hermano, inspirado en Omarcito Bravo la pidió, se encarreró, tiró y la puso junto a la plataforma petrolera más cercana a la playa (desde se ganó oficialmente el apodo de "Omarcito").

Dos jugadas después, un agregado gringo que entró de cambio por un francés lesionado y que se parecía al más grande de los Hanson, pero en puto (imagínense), se llevó a todos y clavó el gol gana.

Moraleja: ¿Cómo pa'que chingaos se te ocurre gritar gol gana si vas ganando? Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Fuimos el reflejo de la realidad del futbol mexicano. Me sentí como Raúl Rodrigo Lara después de cagarla contra Alemania en el 98. Ya ni modo.

El partido acabó, nos dimos la mano y regresamos al vaso. Nos ganaron legal, pero eso sí, no faltó el consuelo del mexicano. "Pero eso sí, ¿qué tal mi chilenita?"


Para Sabrina, alemana con un futuro promisorio.

2 comments:

l'aldo said...

jajaja excelente (lease lo anterior con voz de sr. Burns) mi chavo que bueno que se me divierte cual chamaco de caleta moviendo la panza; algo tiene usted con la playa pero parece irle muy bien

Anonymous said...

Mi "maiqui"
Sabes que no me gusta el pambol, pero me transportaste a la playa y hasta como que empecé a sentir arena entre los dedos de los pies...tu relato está más que excelente. Gracias por compartirlo. Es la primera vez que te escribo aunque he leído la mayoría de tus textos, con algunos difiero totalmente y estoy pensando apostarme sobre Eje 5 frente a tu casa para mostrar mi inconformidad, total, está de moda hacer plantones no?. PD. Eres un buen amigo y lo demuestras en tu escrito dedicado al Catra. Bien por ti. Flock