Friday, April 18, 2008

Tender la cama

Nunca un deber cotidiano fue tan despreciado.

Tender la cama es un ritual cuyo significado vive subestimado. Es la primera gran encrucijada del día, y el desempeño en ella marca también el final de la jornada. Cuando alguien mienta la madre porque “debe” tender su cama (fool of him), no piensa en la recompensa que tendrá en el instante en que llega en la noche al ver la colcha extendida, las sabanas sacudidas y los cojines estirados gracias al placenterísimo golpeteo a contracuerpo.

Como muchas de mis manías, mi goce por tender la cama es un legado de Afif. Rogaba porque él hiciera mi cama, porque le encontraba perfecta cuadratura a las cobijas, el ajuste contra el colchón era el ideal, y la estética inigualable. Sin embargo, no puedo decir que me haya enseñado cómo tender una cama. De hecho, es una virtud intransferible. Es puro feeling. Como hacer el nudo de la corbata, o los masajes: te pueden “enseñar”, pero hay quien lo trae… y quien no. Puedo presumir, by the way, que poseo esos tres dones (igual que mi abuelo).

Tender la cama es todo un chiste. El aleteo del cubrecolchón es el primer paso. Fuerte desde una esquina, la sacudida debe simular olas de mar. Desde ese mismo punto, se mete bien contra el box spring. La sábana es lo más difícil de colocar. Un desequilibrio en el posicionamiento puede causar una de dos, frío en la noche (en el caso de los solteros) o un jaloneo terrible (para casados). El balance de la sábana también aplica para qué tan arriba o tan abajo se coloca, con el afán de evitar lo que yo llamo el problema ‘Pink Panther’, es decir, taparte la cara o taparte los pies. Los cobertores son lo más “sencillo”, y la colcha es la fachada, la apariencia, la imagen que provoca el deseo de acostarte o las ganas de refugiarte en el sillón.

Siempre preferiré dormir en una cama destendida, que en una mal tendida. Me puede poner de malas. El tendido de una cama habla de la conciencia de las personas. Y con una cama pegada a una pegada a la pared, es imposible tenderla bien. En estos casos, la recomendación es mover un metrito el colchón para al menos intentar salvar el barco.

Sí, ya sé (y lo pongo con todas las comillas), tender la cama es “de mujeres”. Ja. Hasta hace poco, cocinar también lo era ¿no? Yo sólo digo que tender bien una cama trae consigo incluso mejores recompensas que una buena cena. Alcanza el grado de afrodisíaco.

Ahora, que quede claro, un buen tendido de cama es para disfrutarse. Si uno quiere dormir quieto, refugiado en la temperatura ideal que brinda una cama bien tendida, perfecto. Pero si hay guerra en el altiplano, y el revolcadero es inevitable, no hay problema. Siempre habrá una nueva mañana para volver a tenderla. Y volverla a disfrutar.


Para los que distinguen la diferencia entre una vida buena... y la buena vida.

9 comments:

Anonymous said...

me caga tender la cama, pero mas me caga no tenerla tendida, nunca lo hago ya que lo hacen por mi, pero me defiendo como el america contra a U, todo el camión y pacomemo un tanto salvador.

es viernes y hoy toca, ANIMO !!

HMI

Livier said...

Nunca me ha gustado tender la cama, antes mi cuarto era insufrible, nadie entraba a él gracias al desorden (cama destendida en primer plano), teniendo o no tiempo no la tendía, creo que una vez a la semana lo hacía, tal vez dos.

Ahora el buen S me brinda el placer de encontrarla muy bonita, con el estilo al tenderla incluido, pero cuando la tendemos los dos sólo siento que lo arruino, que jalo de más, que no suelto al momento exacto, que las almohadas las meto a destiempo, y es obviamente porque no me sé el ritual y lo hago como se me ocurre. Pobre S que me tiene que soportar!

Y digo pobre S porque ni con su ritual logra que deje de invadirlo y le quite las cobijas casi a diario sin darme cuenta.

En definitiva, soy de lo peor, porque además sé que una cama destendida me haría los mismos ojitos ya con el sueño invasor.


Saludos, qué bueno que actualizaste.

Anonymous said...

Gracias a Dios existen las muchachas. Yo no se porque si hay dia de la secretaria y no se que tanta jalada, no lo hay de las muchachas. Pero yo desde aqui las felicito por esas camas bien tendidas que tanto he disfrutado.

VeCo.

yo said...

Alguien le puede proponer un tema del cual hablar al autor???

Anonymous said...

Yo antes manejaba una obsesión similar (dormir tipo sarcófago o con estándares del Hotel Ritz). Ahora, a fuerza de hacer rechinar el colchón, cualquier cama bien tendida es un magnifico pretexto para destenderla. Aflojar, en todos los sentidos, es lo mejor.

MaJaDeRiA said...

tender la cama es un placer para los días en que uno si puede dormir....a sabiendas que al otro día hay que empezar la jornada a las 4 a.m. es tonto tender la cama...

Anonymous said...

"Tender la cama es de mujeres". Ajá, sí cómo no! No sé a quién se le habrá ocurrido pensar que eso es para las féminas, absolutamente nada que ver. Una cama destendida o una cama mal tendida es sinónimo de fodonguez, y vaya que abundan 'damas' con ese perfil.

Si me encuentro con mi cama destendida al llegar la noche, prefiero tenderla antes acostarme. Sí es desagradable.

Saludos

By Carni Boy

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José Antonio said...

Tiendo a nuncar tender la cama, pero cuando la tiendo, entiendo que se trata de algo más de que un simple jalón de trapos. Disfruto ante todo una cama con sábans limpias y destenderla.
Otra vez don Afif y sus enseñanzas, los que tengan abuelo invítenlo a comer, sean us amigos, que esos seres maravillosos no retoñan.