Tuesday, September 04, 2007

Contra todos los pronósticos

Against all odds (puts, me fascina esa frase en inglés), hoy cumplo seis meses en el Purgatorio (no llego al cielo y ni quiero llegar). Muchos, muchos, muchos pronosticaron... o mejor dicho, dudaron de mi capacidad para subsistir "solo" y sobre todo, de controlar al Sub-Comandante Rodrigo en su hábitat natural (e.g. mi mamá: órale, vete, andale... ya te quiero ver de regreso). Medio año después, siento que he vivido aquí siempre y no extraño nada de LA casa (versión para mis abuelos: siento que he vivido aquí siempre, pero extraño un chingo los gritos y los sombrerazos y las amarguras y los reclamos...).

Entonces, con motivo de este sexto mesiversario (o algo así) de la apertura del Purgatorio, va otra versión del What I've Learned, que hoy se llamará de otra forma (la que quieran) porque estoy enojado con Esquire gracias al pésimo, pero péeeeesimo número de septiembre con Sean Penn en la portada (de verdad se la arrancaron, ni lo compren. Y todavía David Granger pregona en el prólogo que cumple 10 años de editor de la revista. Bah).

Va así porque no se me ocurre mejor manera de expresarme:

- La vida, igual que el amor, es sencilla. Consta de pequeñas elecciones (entre ellas el amor). Cuando se complica es porque no hiciste la elección adecuada (igual que en el amor. De hecho si no es sencillo, no es amor). Salvo muertes, enfermedades, accidentes cabrones y esas cosas que salen de nuestro control, lo demás es totalmente disfrutable.

- Cierto es que para aguantar vara, la renta no debe pasar el 30 por ciento (oporai) de los ingresos.

- He descubierto y extendido un placer mega culpable: tender camas. De verdad creo que en mi otra vida fui camarista, porque neto 1) me encanta y 2) no soporto una cama mal tendida (en este caso es preferible no tenderla deliberadamente).

- No compres lo que no necesitas en el momento. Esto aplica para frases como: guey, vamos a comprar pinche sazonador de pescado, qué tal si un día hacemos mero al mojo de ajo. Y qué tal una chingaderita para escurrirle el aceite, y también el aderezo mamón mostazoide para ponerle... ok... nunca sucede. Ergo, no compres el pinche sazonador, ni la chingaderita ni el aderezo. En el mismo tenor, si sacas una cosa del carrito del súper es que 1) no te alcanza para pagar pendejaditas (o sazonador o chingaderitas o aderezos) o 2) hiciste el súper de la chingada y gastas en puras pendejadas.

- Misma premisa para las galletas Premium, las sopas enlatadas, la crema, el All Bran (noten mi desesperación ante el estreñimiento) y la mitad de las frutas que compré cada semana.

- El subeybaja emocional de la liberación fue: euforia desatada, peda con lloriqueo temoroso, depresión momentánea (el momento 'quieroamimamá') y después una lenta pero constante tendencia cuesta arriba hacia la estabilidad.

- Si el Purgatorio tuviera un soundtrack constaría de las siguientes canciones: Keep the Car Running, Invincible, When you were young, Octavarium, Kite, The Root of All Evil, y Agárrame la Manguera (sí sí, mi hermano).

- La mejor regla del Purgatorio, no, la mejor regla del mundo, es la aclamada, comprendida y siempre acatada: EL QUE PAGA LOS MARIACHIS, ESCOGE LAS CANCIONES.

Sé que hay personas que genuinamente han expresado sus ganas de conocer el Purgas y no se ha podido (muchas otras sólo dicen querer conocerlo). A los que se les quiere, pronto se les invitará y atenderá como se debe. Los demás... sí claro, luego.


Hijos de puta los que no creyeron (por si no se la han aprendido, Martín Gramática dixit).

5 comments:

In phidelio said...

Aproximadamente a las 11:30 de la noche de ayer mi amada norteña y yo tuvimos el gusto de conocer el "Purgas" y yo, como una pésima costumbre que tengo, lo primero que chequé es dónde se pueden estacionar los carros de los invitados para armar una fiesta (o sea que si no hay lugares, no compro esa propiedad, porque las fiestas son básicas y varios de nuestros amigos lo saben).

Ahora bien, esa zona de guerra que yo imaginaba que era el "Purgas" resultó que no; más bien parece la "sala de estar" (me caga este término) donde uno llega a platicar con su abue sobre mil cosas que los padres no entienden.

El cuarto de Mike está chingón, especialmente con el baloncito del Inter que este caballero tuvo a bien adquirir en Via del Corso (Roma) en junio pasado.

Al único que no vimos fue a Rodrigo, quizá porque le dio pena salir a saludar con la boca llena de 34 tacos de pastor que le llevó el buen Bri.

El Augurio said...

Que onda, me gusto lo de "El que paga el mariachi..." el sábado llegan unos pendejos a mi mesa del antro (amigos de una amiga de mi amiga) y al final ya me estaban madreando... no se vale.

José Antonio Cortés said...

Seis meses pueden ser una vida o un instante, depende de cómo te la pases. Lo de los mariachis me suena desde la primera vez un poco absolutista, autoritario y rígido. Digamos que si quieres los mariachis para ti sólo mételos al Ipod o mejor deja que de vez en cuando los demás pidn una rola aunque no te guste. Cuestión de poco a poco ser más tolerante. Y finalmente, estar tan molesto con Esquire te hizo cambiar de sexo, terminaste "enojada", no te exaltes todo mundo tiene derecho a una mala edición y ejemplos sobran.

PD: Felicidades por esa emancipación chanflera que ya no la detiene nadie.

Anonymous said...

cuando festejamos al seismesino (se escribe asi)

HMI

Ixchelita said...

Ah, vivir solapa, que felicidad! Aun recuerdo las borracheras interminables en mi hogar de la Del Valle :)

Un... "la porra te saluda" pa todos aquellos que pensaron que Miguel no iba a poder solo.

A ver si me toca conocerlo.